martes, 10 de junio de 2008

El principio de todo (Capítulo 2)

El segundo gran golpe de mi vida llegaría dos años después.

Fernandito era el chico más lindo del turno mañana. Yo lo conocía porque íbamos a la misma escuela (aunque a distinto horarios) pero además, a la pileta del mismo club. Es más, se podría decir que luego de este episodio que voy a relatar nos criamos juntos (de hecho es uno de los hermanos incondicionales que la vida me regaló) pero antes de eso tendría que pasar por una gran humillación. Un hecho que aún recuerdo con una punzada en el pecho y lágrimas en los ojos.

Corría octubre de 1991 y mi vecina arpía (sí, la misma que ideó el plan macabro que me llevó a aislarme del mundo por unos cuantos días) me invitó a su cumpleaños. Fui porque mi mamá me mandó y porque iban muchos de mis amigos sino no hubiera asistido por nada del mundo. La odiaba con todo mi corazón y cada vez que podía la atropellaba con mi bicicleta, y esto no es un chiste… ¡Lo hacía, se los juro!

Decía que mitad por presión familiar y mitad para no perderme luego los comentarios en la escuela, fui a su fiesta. Recuerdo como si hubiera sido ayer que tenía puesta una camisa bordó con mini estrellitas blancas (se súper usaban en ese momento), un jean que rozaba lo nevado pero no lo era (ya se estaban extinguiendo, gracias a Dios) y zapatos Kickers azules. El pelo castaño claro, largísimo y lacio, y un jopo que me hacía aparentar unos centímetros más alta. Hoy a la distancia me veo horrenda pero en ese momento llevaba lo que marcaba el último grito de la moda, de verdad.

Como yo iba al turno tarde, no conocía a la gran mayoría de invitados, así que me quedé con la gente que sí conocía pero la fiesta era un embole. A la cumpleañera se le cantó jugar al semáforo y todos nos tuvimos que sentar en ronda para complacerla. Yo avisé que no jugaba con rojo y así dejaba bien en claro que no me pensaba dar besos en la boca con nadie. El resto de las chicas, que ya habían dado su primer beso se quedaron calladitas y fueron elegidas una y otra vez. Yo por supuesto, gracias a mis propias reglas y mi autoboicot, no era elegida por nadie. ¿Qué chico iba a querer darme un beso en la mejilla o en la frente, cuando tenía un tendal de chicas que pedían piquitos a los gritos?

Hasta que le tocó el turno a él, que para sorpresa de todas eligió amarillo y no rojo. El corazón se me aceleraba porque podía llegar a ser mi oportunidad aunque no tenía muchas esperanzas, de chica era muy insegura y que Fernando me eligiera sería todo un premio.

Pero sí pasó. Cuando me quise dar cuenta escuché “Amarillo, con Paola” y vi como venía decidido a darme un beso en la frente… ¡Qué éxtasis, por favor! Quedé tan impactada que me fui de la ronda (calculo que a ahogar mis gritos de felicidad al baño) y esa noche no dormí acelerada, pensando que había sido la elegida y que todos hablarían de mi.

Al otro día, un domingo a la tarde bastante frío, el demonio de mi vecina vino a buscarme para salir a andar en bici. Durante todo el camino me dijo que cuando me fui Fernando comentó lo linda que era y dijo que quería que fuese su novia. No sé cómo me convenció (una vez más, que idiota era!!) para que le escribiera una carta diciéndole que yo también gustaba de él. Y mucho menos aún entiendo como de un momento a otro, estábamos haciendo ring raje en la puerta de su casa y tirándole esa misma carta debajo de su puerta.

Ya está, la jugada estaba hecha. Había puesto mi cabeza bajo una guillotina y sólo me restaba esperar la vida o la muerte. Sólo él podía definir mi suerte: si seguía siendo una perdedora o me pasaba de bando y con una ficha más que ganadora.

Hice esas seis cuadras que separaban su casa de la mía con un nudo en el estómago. No sabía si él iba a responderme o nunca lo haría, aunque a esa altura sólo deseaba que la carta fuera comida por una jauría de perros para que nadie la leyera jamás.

A los quince minutos, ya sentada en la vereda de enfrente de mi casa, lo veo venir con la “Milonguita” (su bici negra que todos los chicos le envidiaban). Venía con la mirada fija, la misma que tenía el día anterior cuando dijo “Amarillo, con Paola” pero ésta vez no hubo beso ni en la frente, ni en la boca ni en la mejilla.

No molesten más en mi casa”, fueron sus únicas palabras mientras una lluvia de papeles caía sobre mi cabeza. Nada en esa escena hablaba de de amor, sólo había desprecio y desconsideración. Mi carta estaba hecha trizas sobre la vereda y el soplo de mi corazón pedía pista para acecharlo hasta dejarlo morir.

Fue un momento crítico en mi vida. Por supuesto, todos en la escuela y en el club se enteraron del rechazo (el segundo en mis cortos años de vida) y Fernando no me habló por un buen tiempo, algo que me dolía aún más. La vida más tarde me iba a dar revancha con este muchachito sin corazón pero eso sería un año después y ya lo contaré en detalle en otra oportunidad.

Todo era angustia y pensé que jamás me recuperaría, pero unos años después tuve el verdadero gran golpe de mi vida antes de la adultez.

10 comentarios:

La Colo dijo...

Hola! Todavía no tuve tiempo de leer todo pero quería agradecerte tu visita por mi blog. No se como llegaste, pero me encanta que estés. Voy a pasar seguido así me pongo al día. Besos!

Capitana del Espacio dijo...

Gracias Colo por pasar!!
Llegué como se llega ultimamente a todos los blogs, saltando de link en link. En este caso, a partir del de tu hermana Ana, y al de ella ya ni me aucerdo.

Te estuve leyendo y noté que te costó mucho todo lo que conseguiste y me gustó que a tus casi 40, como decís vos, te des el lujo de disfrutarlo a lo grande.
Transmitís mucha dulzura por tus hijos...

Te mando un beso!

Dramatic Coffee dijo...

Llegué a través del blog de LG por casualidad.
Y YA te linkeo. Ni hablar.

Escribís muy bien, me gusta tu sinceridad y la facilidad que tenés para representar la ingenuidad de la infancia y la (pre)adolescencia.

Saludos y éxitos!

Dramatic Coffee

Capitana del Espacio dijo...

Gracias por todo lo lindo que decís! Algo estuve espiando de tu blog en la oficina y me gustó... cuando llegue a casa lo pienso leer más a fondo así no me pierdo en los post!

Yo también te linkeo.

Beso grande y gracias por recomendarlo!

La Colo dijo...

Hola! Soy yo otra vez, Ana no es mi hermana, es una gran amiga cibernética a la que llegué a través de LG. Jajajaja, es muy gracioso como todos nos conectamos de alguna manera fortuita o no, pero está buenísimo. Te agradezco tus palabras, es así, me pasaron y me siguen pasando muchas cosas, pero estoy aprendiendo a rescatar lo bueno, y exprimirlo, porque total lo malo, si tiene que pasar, va a pasar igual.
Muchos saludos!!

Pablo Mc Fly dijo...

Hay mucho rencor en estos ultimos escritos... jejeje... y con razon...
Las arpias estan siempre al acecho... por eso hay que estar bien atentos y no darles espacio a que desplieguen sus alas contra nosotros...
Saludos!!!...

Anónimo dijo...

Muy lindo tu blog, escribis bien, mucha dulzura y se nota que estás un poco triste, arriba el ánimo, todo pasa!

Rodeate de gente qeu te quiere de verdad y los qeu se fueron, se lo pierden!

Voy a seguir leyendo. Ahh te saqué de LG!!! jajajajajaj

Saludos!
Sabri

Capitana del Espacio dijo...

Colo perdón, creí entender leyendo los post que eran hermanas! Me alegro, tu postura es la más sana que se puede tomar.

Pablo Mc Fly, recordar a las arpias del pasado me mantiene alerta para detectar a las del presente. Beso y recomendame una peli, igual Sex and the City de cajón este finde!

Sabri, gracias! Estoy bien, son sólo etapas, pensamientos, cosas que me pasan a mi o a otros pero al fin y al cabo, son cuestiones que llevan un proceso lógico.

Gabriela dijo...

Lo que más me identifica de esta historia, es lo de sentirse Patito Feo. A mi me pasó muchas veces y durante mucho tiempo. Pero como vos bien sabés, mi querida capitana, la vida siempre da revancha y 25 años después, logré que mi amor de la primaria sea mío y me haga sentir mujer por lo menos durante unas cuantas noches... Gracias por hacerme recordar estas cosas que mantienen presente en mi cuanto me costó llegar hasta acá...
Peluca

Capitana del Espacio dijo...

Ah Ah el auto de Iván, el auto de Iván; ah ah el auto de Ivaaaaaaan! (al ritmo de Stayin' Alive de Village People) jaajajaja

Costó pero llegaste y eso es lo importante. Atrás quedaron las dudas, angustias, vacíos y domingos de soledad. Ahora, que dejaste el disfraz de Patito y vas camino a convertirte en una divina (ajaj no creo que lo logres igual, se lleva en la sangre, es un estilo de vida para unas pocas), todo es felicidad y proyectos.

Y no hay excusas para no disfrutarlo...
Te voy a extrañar estos días Pelu!!