lunes, 9 de junio de 2008

El principio de todo (Capítulo 1)

Cuando tenía 9 años viví mi primer revés amoroso…

Mis vecinas me aseguraron que Cristian, el chico que amé toda la primaria, gustaba de mi y que les había dicho que si yo dejaba una carta en la ventana del kiosco de la esquina confesando mi amor, él se haría cargo del suyo y me diría de ser novios otra vez (ya lo habíamos sido de más chicos) pero ahora sería para siempre.

Primero no les creí nada pero insistieron tanto que me decidí. Agarré fibras de colores, dibujé algunos corazones y flores y escribí la palabra SI, sin siquiera imaginar que ese acto marcaba mi pase al infierno. Tomé coraje y ese viernes a las cinco de la tarde cuando salí de la escuela, no volví a mi casa, fui directo al kiosco, tal como había acordado con ellas, y dejé la cartita que con tanto valor e ilusión había armado para él.

Esas chicas no eran buena gente, eso ya lo sabía, pero nunca creí que su nivel de maldad era tan elevado. Cuando giré mi cuerpo para correr hasta casa a refugiarme de la osadía que acababa de hacer, las arpias salieron de su escondite, agarraron la cartita y empezaron a reírse como nunca antes lo habían hecho. Yo creí que iba a morirme, es más debe haber sido la primera vez en mi vida que me puse colorada y lloré de impotencia. Saltaban y se abrazaban porque la parte A de su plan había salido a la perfección pero lo peor de todo era la parte B: mostrarle la carta a Cristian y a todos los alumnos de la escuela.

Ese fin de semana lloré tanto que pensé que me iban a tener que llevar al médico para que me dé una inyección o algo así. Es más, fue la primera vez en mi vida que hablé con mi madre de amor, me daba tanta vergüenza que alguna otra amiga supiera que le confesé todo a ella.

El lunes conseguí que me deje faltar a la escuela y el martes puse papel secante en mi zapato para que me subiera temperatura. Pero el miércoles no pude zafar y mi mamá me mandó para que lo afrontara de una vez. Y fue tan trágico como lo imaginaba. Apenas puse un pie en el patio de la escuela, sufrí la humillación pública y sobre todo, la mirada de pena de él, que no tenía la menor idea del plan y que como era buena gente, hasta se enojó con ellas porque me hacían sufrir, porque muy a mi pesar, siempre me vio como “su mejor amiga”. Nada más alejado de mi sentimiento. Yo sabía de memoria como quedaba mi nombre y apellido junto a los suyos, aún lo recuerdo:

“Paola Sabrina ...... de Cristian Ariel .......”

Lo escribía cada cinco minutos en mi cuaderno, en mi diario íntimo, con tiza en el patio de mi casa y en mis sueños cotidianos de amor. Incluso llegué a pensar que nos casaríamos y tendríamos hijos rubios, con pelo largo y ojos claros como él. Pero nada más alejado de la realidad, él gustaba de otra chica y recuerdo que hasta me pedía consejos para conquistarla.

No me quedó otra que ser su amiga y esperar hasta que otro amor llegue a mi vida.

Y muy pronto eso pasó…

8 comentarios:

Anónimo dijo...

hola paolita soy yo el chico de la esquina de tu cas al que le escribiste te comento que te sigo viendo como una amiga y creeme que la unica y la mejor me encanto tu cuentito y ahora que toy re guapo menos bola te voy a dar jajajajajajajajaaj besso idola

Pablo Mc Fly dijo...

????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

Paola dijo...

Eh amigo querido que hace tanto que no veo!!

El post es para comprender aquellos hechos que nos marcaron en la vida pero también fue en honor a usted, que durante todo el jardín de infantes y la primaria me robó más de una lágrima.

Debo reconocer que con el tiempo lo dejé de amar, sino las lindas cucharitas que nos hacíamos en la adolescencia a la hora de la siesta, me hubieran dejado sin aliento...

Siempre presente, aún a la distancia. Besos para el chico "más lindo del barrio" y que pronto encuentre lo que tanto busca.

Yop dijo...

Gracias por los consejos sobre el estudio, me vinieron bien :)


Que crueles que pueden ser a veces los chicos no? A mi me paso algo similar en la colonia, me hicieron creer q un chico q a mi me gustaba, gustaba de mi... y fue todo un papelon, pero bueno... supongo que a todos nos toco vivir algo asi, siempre hay arpias dando vueltas ¬¬


beso!

Capitana del Espacio dijo...

Cárcel para esas arpias, sin dudarlo un instante!

Me alegro que te haya servido el consejo. A veces es bueno parar la pelota para mirar mejor y ver en realidad qué se quiere hacer!

Contame qué decidiste después!

Beso y gracias por comentar...

Feminoides dijo...

No tengo ningún problema capitana, pase por aca para hacerlo mas ameno jaja. Debe ser que mi papá es taxista y me enojo un poco cuando dicen cosas como esas.

Todos somos iguales, salvo que no todos tenemos las mismas posibilidades.

La comprensión también es un valor moral importante.

Jamás dije que tu blog no me gustara, al contario, iba a decirte que me gustaba. Sobre todo la parte de las arpias esas que contas. Todos pasamos por un momento así, lo que pasa es que en ese momento, a esa edad, es difícil entenderlo.

Capitana del Espacio dijo...

Hola Feminoides, lo que más me enojaba de enojarme con tu comentario es que leo tu blog, me gusta mucho y se lo recomedé a unas amigas también.

Soy súper comprensiva (o eso intento) y sobre todo soy inclusiva, no agrupo a la gente por sectores ni mucho menos. Tengo bien en claro que no todos tenemos las mismas posibilidades, eso te lo aseguro...

Perdón si el comentario te dolió, pero lo hice desde el humor y contando la experiencia que me había tocado vivir a mi con un remisero desagradable. Obvio que no todos son unos hijos de puta, creí que había qeudado claro que era una exageración para que suene divertido el post!

Si te digo que mi tío tiene una remiseria y toda su familia trabaja en ella más de catorce horas y son muy buena gente, me crees?? jajaja

Te mando un beso y ahora te agrego a los favoritos, ya que nunca dejo un comentario en tu blog.

Feminoides dijo...

(F) Mi vida, que dulce jajaja (F)
Besitos!