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miércoles, 14 de julio de 2010

Despertame en diciembre...

La gente es quejosa compulsiva, en verano porque hace calor y no lo soportan; en invierno porque el frío está frío, ¿quién los entiende?

Podría mentir y decir que no soy uno de ellos, pero para qué mentir, amo quejarme. Igual en verano, lo paso mejor, aunque me quejo que tengo calor y que me baja la presión, pero no importa. Me olvido (o me resigno) del rollo y vivo en pollerita; omito que mi brazo no pasa la prueba del salero y vivo en straples, ¿qué carajo me importa?, si es verano y todos estamos de buen humor... Vacaciones; tardes de pileta y mate; cervecita helada al atardecer; cenas afuera; juntadas con amigos, trasnochadas con muchacho; picadas porque "ni da ponerse a cocinar con este calor" y mis vestidos, ohh mis amados vestidos de la abuela Kico, cómo los extraño por dioo.

En cambio esta porquería del invierno me saca de las casillas. Si tengo mal humor es por culpa del frío eh, aviso. Vivo con dolor de cuerpo y claro, estoy todo el día hecha una bolita, ¿cómo no me va a doler hasta el último músculo? La ropa de invierno es es- pan- to- sa, casi toda y encima mucho más cara. Mientras que en verano con un vuelto me compro una remerita, en invierno tengo que dejar medio sueldo cada vez que me tiento con algo... Ahh y ni hablemos de las camperas de abrigo, un tema que ya fue tocado en este blog en algún otro invierno nefasto. No las tolero, no las puedo ver ni siquiera sobre el cuerpo de otra persona.

Por ejemplo, ayer llegó muchacho con un camperón nuevo. Feliz el pibe lo saca de la bolsa y se lo prueba: ¿Esté bueno no mi amor?... No, espantoso. Su cara fue indisimulable, mi respuesta también. No lo puedo manejar, en cuanto me deje sola con esa cosa fea se la quemo. Es muy probable que esa camperota pierda la vida en el camión de la mudanza, ¿después de todo, con la cantidad de cosas que me quedan por embalar, tranquilamente puede sufrir un accidente no?

Dentro de este sufrimiento, se me ocurrió algo fantástico. És más, la creo una teoría tan buena que si logro juntar firmas, voy a presentar el proyecto para que sea discutido en el Senado.

Quiero que las personas que amen el frío sigan padeciendo esta ola polar, ese viento helado que te arranca la piel de la cara y que los que deseamos el verano, tengamos pasajes gratis para irnos a trabajar a Brasil. No quiero nada gratis eh, sí pido que nos den respaldo, nos ubiquen en casas y obliguen a nuestros empleadores a que nos permitan trabajar a distancia... o bien, que nos consigan un nuevo empleo pero con la opción de conservar el nuestro a la vuelta, allá por noviembre, diciembre.

¿No es genial? A los que estén de acuerdo, los espero del otro lado de la frontera tirada en una reposera sobre arenas blancas y coco en mano. A los que no, los saludo. Qué lo pasen lindo con sus camperones de invierno...

lunes, 14 de junio de 2010

Día de furia...

Nunca fui muy normal, odio más cosas que el resto de las personas y no me caracterizo por la paciencia, eso es sabido. Últimamente fui desarrollando un poco más de tolerancia hacia algunas cosas, pero en seguida todos notan que es una fantochada, un esfuerzo en vano: cuando odio, odio de verdad; cuando quiero asesinar a alguien, son deseos verdaderos. No es joda.

Esto no lo cuento para que lo impriman y lo guarden en caso que sea necesario mostrárselo a un Juez, no me detengan, todavía no hice nada. Todavía dije... Hoy tuve un día de esos en los que sí uno llega a disparar el gatillo, puede argumentar que fue por emoción violenta y todos le creen. El Jurado se pondría de pie, los fiscales aplaudirían y los chusmas que ilustran la escena correrían por sus armas a hacer justicia por mano propia.

Todo comenzó a las 10 de la mañana, cuando llegué a la esteticista: una idiota fea, feísima, contándole al aire todas sus conquistas sexuales del fin de semana. Digo al aire porque no creo que alguna de las presentes le crea algo, era fea de verdad. De ése lugar uno espera dos cosas: la primera es que conviertan mi piernas en largas y delgadas como las de Dolores Barreiro; la segunda, que se transforme en una prolongación de la cama. Estufita, música zen, bolsas que te recubren el cuerpo como un matambre y una hora de calor tapadita con una manta es una tentación. Lees una revista cinco minutos y se te cierran los ojos, hasta una acelerada como yo se relaja... hasta que la fea se acuerda del chongo que se clavó el sábado en un bar de mala muerte y te saca del paraíso: "¡Pero no sabés cómo la tenía!", gritaba mientras se frotaba las manos. Detestable.

"Me tengo que ir antes, me adelantaron el cierre en una de las revistas", me excusé y partí una hora antes que termine el ciclo de actividades. Prefería mojarme debajo de la lluvia torrencial antes que bancarme a este clon de Mariana de Melo del tercer mundo. Imaginen lo que era... Me subo al colectivo, desearía llegar a casa para dormir lo que la fea me negó pero en parte es cierto, debo trabajar. La gente se amontona en el colectivo, se vuelve loca porque le cayeron dos gotas sobre el cuerpo, son gotas, tampoco es la muerte, ¿no se bañan acaso? Ya se van a secar...

Decía, íbamos todos amontonados en el colectivo, eso ya sería demasiado pero no, hay más, siempre hay más: un grupo de estudiantes salieron de la escuela con ganas de jugar. Se podrían haber ido a una plaza y tirarse con bolas de tierra pero no, subieron a mi colectivo. "Ehh mono, suban, empujen, empujen, empujen", cantaban como nabos. "Dale volumen guahíiiiiiin", gritó otro cual flogger, y todos saltando. Quiero sentarme, entre los empujones y la cumbia a todo volumen que salía del celular estaba por tirarme por la ventanilla. Veo un asiento libre, es la mía:

Capitana:
¿Me permitís sentar?

Futura compañera de asiento:
Y no, ¿no ves que tengo mi mochila y mi guitarra sobre el asiento?

Capitana:
¿Pero sacaron boleto?

Futura compañera de asiento:
(con cara de mala) No las voy a sacar del asiento.


Tengo ganas de convertirme en La Masa de 100% Lucha y hacerle una toma asesina pero la miro bien, es gigante la mina, soy loca pero no boluda. Recordé que toda mi vida quise ser justiciera. O sea, tener algún poder especial o una pócima, bah ahora que lo pienso bien quiero tener la espinaca de Popeye, para convertirme en fuerte e impune en cuestión de segundos. Pero bueno no, me la tuve que comer doblada, nunca hay que olvidar la medida de cada uno. Temo por mi vida, mi metro sesenta no da para todo. Puteé por lo bajo, les puse los puntos a los pendejos (alguien la tenía que pagar) y una señora que estaba al lado me dijo "Gracias querida".

Camino bajo la lluvia, está fría, me pongo la capucha, todo es mejor que soportar a la fea que debe seguir contando sus conquistas imaginarias; a los pendejos del colectivo o a la compañera de asiento que no fue. Llego, como algo, sigo con frío, repito una y mil veces: "Qué frió del orto, odio el invierno". Llega muchacho, saca temas de conversación que traen peleas. Pero pienso, ahora se va a callar, va a correr a abrazarme y decirme lo mucho que me ama, lo importante que soy en su vida. Claro que no, terminó el último bocado y se lo llevó la corriente, a la cama a ver el partido.

Pienso que convivo con un barrabrava, ya vio todos los partidos desde que empezó el Mundial. No se perdió ni uno, quizás no los vio enteros pero al menos los puso de fondo. Se excusa que es por trabajo pero no le creo. Me pide que programe el despertador para las 8, mañana me vuelvo a despertar con la vuvuzela pienso. Ese sonido ambiente estilo panal de abejas que acompaña todos los partidos. Me pregunto cuándo se terminará el mundial, cuando el mundo será más justo, cuando todos me darán la razón como los locos. Sí, eso quiero: locos alrededor mio que no me discutan nada, gente que haga silencio cuando me molesta su voz, seres humanos educados que no molesten... imposible.

Caigo en la cuenta que no puedo matar por un sólo motivo, no porque me vaya a perseguir la culpa toda la vida, sino porque no tengo con qué. Muchacho es modelo 2000, no tiene caja de herramientas siquiera, si se rompe algo llama a alguien para que venga a arreglarlo. Sino quizás un destornillador me podía ayudar, pero me da un poco de impresión: ¿cuántos destornillazos le tengo que dar a alguien para que no joda?... capaz que un toque de cosa me da en el destonillazo número veintitrés, me cae la ficha y dejo a la víctima turuleca. No, mejor no. Una amiga apuntó por Facebook que tiene una escopeta, le podría pedir que me la mande por un remis... pero voy a levantar sospechas, ya habría dos cómplices que se pueden quebrar: mi amiga y el remisero. No, no me sirve, quiero el crimen perfecto.

Ya estaba desalentada, mi día de furia no estaba teniendo un final del todo feliz, hasta que la bella de Bella me apuntó un sitio con todo lo que necesitaba saber para volver a sonreír*:


Y me colgué en la página, quiero todo. Podría tener mi propio arsenal temático. Si llama la nefasta ex de muchacho puedo rastrear la llamada y ajusticiarla con la escopeta lila; si quiero pegar un sustito a alguien, puedo darle con la marcadora de Paintball y si ya requiero de más material, como para derrumbar una casa, tendría un propio tanque de guerra. Con qué poco me hicieron feliz... sólo me resta pensar en qué lugar de la casa puedo armar mi búnker clandestino y arranco. Para no perder tiempo voy a ir haciendo el pedido, ¿alguien se anota con algo?




*El descubrimiento de este pequeño mundo asesino rosa no fue lo único bueno del día. Hoy salimos en los agradecimientos de La Pé, que recibió un chamamé de Tarragó Ros personalizado y en la nueva Web de Clarín, donde me hicieron una nota por el día del Blooger.

viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Esta vez podré?

Llega septiembre y los desesperados de siempre comenzamos a minar los gimnasios. Los habitués nos miran torcido, nos odian, esperan que llegue diciembre para recuperar su territorio, saben que no resistiremos el calor, que sólo somos aves de paso... y no se equivocan. Sólo queremos mentirnos a nosotros mismos, mostrarnos que si queremos podemos ocuparnos de nuestro cuerpo, nos engañamos: "con que empiece ahora llego bien para el verano" mientras que el cuerpo mira presionado y contesta: "no puedo hacer milagros nena, ya vas a cumplir 30".

Por eso, porque quiero despedir al señor rollo que habita conmigo, porque pretendo bajar de peso, hoy es mi segundo día consecutivo de caminata. No esperé al lunes porque sabía que iba a fallar, ayer me levanté, vi sol y salí. Hoy se repite. También arranqué mi dieta, la típica de todos los años, la que me hace bajar esos cinco kilos que van y vienen.

Veremos cuánto dura...
Y ustedes, ¿ya arrancaron a sacarse el invierno de encima?


Antes de partir, les cuento que estoy feliz:

Más de 100 mil visitas en el último año...
Más de 300 seguidores...
Más de 900 amigos en Facebook...
Incontables (porque soy una burra que no sé cómo hacerlo) comentarios...

Simplemente gracias por tanto amor hacia la Capitana!

lunes, 31 de agosto de 2009

¿Hoy estás enfermo?... ¡Jodete!

Hay un fenómeno que se repite año tras año y me quema la cabeza por igual, no me acostumbro: los emocionados por la estación climática que amaga con adelantarse.

A ver si me puedo explicar mejor... Estamos en pleno invierno pero durante la última semana se dio algo así como una muestra gratis de primavera/verano en todo el país, un adelanto de lo que vendrá en las próximas temporadas pero por supuesto, todos sabíamos que este clima tenía fecha de vencimiento y ese fin ya está entre nosotros: llueve y hace frío otra vez. Ayer, sin ir más lejos, la temperatura en Buenos Aires llegó a los 32°, una tarde preciosa pero a la noche refrescó y acá es justamente donde quiero llegar...

Escuchame mamerto, si sabés que el calor agobiante es sólo temporario, que no corresponde a la estación del año en la que vivís y por ende el cambio (calor/frío) será más brusco, ¿por qué mierda salís en ojotas y musculosas?... O vos tilinga de cuarta, ¿por qué te pones una mini de jean y zapatitos abiertos cuando sabés que volverás a tu casa de noche, que no te la vas a bancar y que vas a romper las bolas con que tenés frío cada cinco minutos?

La falta de ubicación me supera, nadie más que yo ansia que llegue el calor se los juro, pero no por eso voy a salir a correr enbikini cuando el termómetro ambiental tira 24 grados.

Aquí una lista de cosas ridículas y reprochables que vi a lo largo de la semana:

- Una mujer tomando sol en corpiño en el medio de la plaza.
- Un muchacho en short, musculosa y ojotas un día de 24 grados.
- Niños con vestimenta exageradamente de verano.
- Una chica con unas chatitas (tipo ojotas) y un jean, ambos BLANCOS.... ¿Nadie le habrá explicado que en invierno el blanco para la zona baja no aplica por más que haga 56° a la sombra?! Es una ley universal señorita, estuve tentada de decírselo en el colectivo.


Pero a partir de esta semana tendré mi recompensa cuando empiecen a caer como moscas. A todos los que se desabrigaron en exceso los espero en la guardia del Sanatorio, donde también estaré porque soy la primera enenfermarme por los cambios climáticos aún respetando todas las normas del buen vestir... ¡qué injusto!

jueves, 23 de julio de 2009

Si no nieva se pudre el guiso!!

Si sigue haciendo este frío y no cae un copo de nieve se va a pudrir todo... Porque una cosa es que haga mucho frío pero ver algo distinto, poder salir a armar un ¿muñeco? y otra muy distinta es padecer este frío helado en vano, me estoy congelando.

Necesito que caiga nieve ya, es un pedido desesperado a la naturaleza, a Jesús, a Satán o a quien corresponda. Pero no sólo para justificar el frío sino también para tener un lindo recuerdo de la nevada como el resto de las personas.

Hace dos años, un 9 de julio, caía nieve después de décadas en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. La gente salía a las calles a festejar menos yo que me tocaba trabajar doce horas y atravesaba uno de los días más tristes de mi vida (está en el top five de días tristes de los seres humanos, lo juro, le gano a cualquiera).

Resulta que por esas épocas trabajaba en una revista y los lunes teníamos cierre de la edición semanal, sea feriado, llueve, truene, o haga frío polar ahí teníamos que estar. Esa mañana me levanté casi llorando, congelada, me subí al colectivo y viajé una hora para ir a trabajar como un día más, maquinando a mil, deseando que un rayo parta a ese colectivo al medio asi al menos dormía tapada en alguna camilla de hospital, todo era mejor que soportar ese frío.

Llego al trabajo y no para de sonar el teléfono: "Boluda no sabés lo que esto, está nevandoooo"; "Nieva por primera vez y vos no lo podes ver"; "Jajaj te querés matar, estamos armando muñecos de nieve y vos encerrada ahí hasta las 12 de la noche"... así todo el día mis hermanos, mis amigos, mi abuela. ¿Por qué no se matan?. Salí a comprar comida, todo cerrado por el microcentro, con mi amigo Pablito nos agarrábamos del brazo para no volarnos y encontramos un Burguer, la vida me sonrío por unos minutos pero otra vez a la esclavitud. Tipo 20 deciden largarnos: "vayan a disfrutar el día"... ¿el día? y con esa excusa no nos pagaron el taxi de vuelta a casa.

Parada del colectivo, una hora de espera, ganas de llorar solita con mi alma en el medio de la ciudad oscura, música tristísima en el mp3, mojada culpa de esa especie de "aguanieve", sintiéndome la más desdichada del mundo se me ocurre llamar a mi ex con el que hacia una semana nos habíamos separado de común acuerdo después de (casi) cinco años...

Capitana:
Acabo de salir del laburo, me quiero matar, no pasan colectivos y no hay nadie en la calle por el feriado. Encima está nevando, ¿viste?

Ex Novio:
Sii, estuve toda la tarde en el jardín armando un muñeco de nieve, me quedó buenísimo. Después te mando la foto.

Capitana:
(Basta de preámbulos, para eso lo llamé) ¿Me venís a buscar?

Ex Novio:
Ni en pedo salgo de mi casa con este día, sólo salí para armar el muñeco. Además estamos separados, tenemos que hacernos cargo de nuestras decisiones de una vez sino nos seguimos confundiendo.

Capitana:
Ah bueno, ¿y me querés mandar la foto de tu muñeco de nieve?... Hoy hubiera sido nuestro aniversario, ¿te acordaste?

Ex Novio:
Si me acordé todo el día pero no te voy a ir a buscar, no me hagas la psicológica porque no me vas a convencer, perdoname Pao pero mejor no hablemos más, tenemos que seguir con nuestras vidas por más que nos cueste.


Y lloró. Y cortó. Y me partió el corazón más de lo que estaba. Y me sentí más sola de lo que me sentía. Y fui un poco más perdedora que antes. Así me subí al colectivo que por fin llegó y soporté el frío durante una hora hasta llegar a casa sin ganas de nada, llorando con el mayor de los desconsuelos... y tuve que bancarme ver todas las fotos y videos que había hecho mi familia del gran día.

¿Ven por qué necesito que vuelva a caer nieve sobre ésta cuidad? Necesito cambiar el recuerdo, trocarlo por una más lindo, salir a armar muñecos con una zanahoria de nariz aunque me parezca una pelotudez, abrazarme a la gente y gritar: "nieva, nieva" como el resto de los mortales pudo hacer hace dos años.

Que caiga nieve ya, he dicho... o me van a ver inmolada en Plaza de Mayo!



Mi revancha un año después en El Bolsón... ¡¡Tomen putos!!



Y ustedes porteños, ¿qué recuerdo tienen de ése 9 de julio?
Y a los que viven en otros lugares y ven nevar más seguido, ¿cuál es el recuerdo más lindo que tienen de la nieve?

domingo, 12 de julio de 2009

Ayuuuuuda, ¿alguien tiene comida para darme?

Dieta- Día 7

Domingo por la tarde, casa de muchacho, él y la niña duermen la siesta. Yo elijo mirar una película. Me siento, me relajo, me meto en la historia, algo me perturba, un ruido fuerte en la panza no me deja en paz, fantasmas en mi cabeza, antojos irrefrenables... ¿qué será?. De repente una revelación: ¿estaré embarazada?... No, otra vez tengo hambre, ¿puede ser posible, si acabo de merendar TRES tostadas con queso crema, acaso estoy insaciable?. Me atacan todos los deseos juntos: pollo con almendras; comida china (específicamente chaw mien y arolladitos primavera con salsa agridulce); una bandeja de sandwichs bien cargados del fiambre más variado y mayonesa; facturas con dulce de leche; ravioles de ricota a los cuatro quesos, una buena picada con cerveza, huevos revueltos, tacos mexicanos y la lista sigue. Me podría comer todo eso junto a modo de banquete o en tandas, no interesa el orden, pero lo quiero todo ya, eso es lo que importa.


Me voy a comer una naranja para engañar al estómago hasta la cena. Quiero llorar...


Ah y para los interesados, debo haber bajado otro gramo en éstos dos días. Ayer muchacho se puso firme, recordó que hace una semana le hice prometer que no me dejaría caer, y se negó rotundamente a mi pedido desesperado: a las 23 y con un frío que helaba la piel, le pedí que fuera a comprarme pochoclos a Blockbuster... ¡mal novio!


¿Y ustedes, qué antojos tienen? ¿No les sobran algunas migajas del domingo?

martes, 7 de julio de 2009

¿Podré?

Mientras me esfuerzo por recuperar mi cuerpo, aquel que supe portar hace diez años, el que tantas alegrías me ha dado, el que se bancó joda, alcohol, excesos, depresiones y volúmenes industriales de comida cuando las cosas no salían bien, me pregunto si lograré palear el deterioro.

(En la foto estaba muy fea de cara pero pesaba diez o doce kilos menos que ahora, fácil... qué tristeza. Si hacen click en la imagen podrán ver cuáles son las zonas a reconstruir, además de deleitarse con mi talento para el Paint)


Ya me puse a dieta, bajé dos cambios con la comida: eliminé el pan, alcohol, aderezos, sal, gaseosas, dulces, embutidos... o sea, dejé la buena vida, soy un ente que camina en busca de la felicidad que me quitaron. Ahora veré si complemento éste esfuerzo con algún ejercicio, cosa que tampoco me simpatiza, sobre todo en invierno.

Así que les advierto, estoy en la peor etapa, la de desear pero no poder; la de pegarme en la mano cuando me veo acariciando la mayonesa con nostálgia, tenganme paciencia porque es muy probable que suplante la comida por una metralleta... y cuando eso me sucede cualquiera puede caer en la volteada... es más, ustedes pueden ser los próximos!

Y como para muestra un botón, me colgué a pensar qué famosos van a morir ésta semana. Vieron que la parca no tiene vacaciones, ni frío, ni se recluye por la porcina, está como loca, haciendo horas extras, ganándose el aguinaldo con dignidad pero elige los miércoles y jueves para trabajar... por eso, ¿a quién creen que le toca ésta semana?

Arriesguen sus candidatos, si le pegan hay premio!

Y hablando de premios, gracias a todos los que me votaron en el blog de Pau, hemos ganado en las dos categorías: "Le chifla el moño" y "Va a llegar lejos".


Feliz de recibir los reconocimientos y agradecida de que me hayan nominado primero y votado después...

jueves, 9 de abril de 2009

Consejos para molestar a los amigos que trabajan un feriado...

- Por lo visto, todo el mundo se va de fin de semana largo menos yo.
- Por lo visto, todos dejan de comer carne hasta el domingo menos yo, que me acabo de clavar una milanesa y mañana pretendo comer un rico asado (¿algún voluntario para prender el fuego?)
- Por lo visto, están todos felices con el clima menos yo. Odio el frío, me paraliza y me obliga a meterme en la cama a mirar películas y series. La sola idea de pensar que en algún momento de éste día me tengo que sacar el pijama para bañarme y vestirme, me da ganas de llorar.
- Por lo visto, todos se pasarán este fin de semana largo comiendo huevos de pascuas y chocolates menos yo, que detesto el chocolate y mucho más sentarme con familiares a ¿festejar?.

Pero por lo visto hay gente en peores condiciones que las mias a la que le toca trabajar, así que para ellos va mi saludo, porque no hay nada más feo que el encierro obligado mientras los demás duermen o disfrutan. Así que para esos esclavos, todas mis fuerzas, no maten a nadie y piensen que el Dios de los perdedores los cobijará y les dará revancha, yo sé porque se los digo.

Durante años me tocó trabajar días feriados. Era parte del staff de una revista de chimentos que cerraba su edición semanal los días lunes, así que si el feriado lo pasaban para ese día (o sea, casi todos) yo trabajaba igual, incluso hasta la madrugada y más horas que lo normal. Y como todos conocen mi sentido del humor, no me paraba de sonar el teléfono con burlas y ostentaciones de felicidad.

Es por eso que tiempo después y llena de resentimientos, cuando justamente el Dios de los perdedores me dio revancha, me ocupé de seguir estos consejitos que yo les paso a ustedes como una especie de mantra mágico y que pueden poner en practica durante estos días para pasar tardes más divertidas:

-Llamen a cada rato a ésta pobre gente contándoles cosas maravillosas que estos días no laborales les permiten hacer: "Ay no sabés, estaba tan cansada de hacer zapping que decidí limarme las uñas y darles forma cuadrada por más que la tarea me lleve tres horas, con algo tengo que matar el tiempo no?".... o al rato: "Por favor, qué suerte que estás ahí encerrada y no corrés riesgos porque afuera hay un sol que te enceguece".

- Mándenles mensaje del estilo: "Estamos todos reunidos comiendo un asado ¿por qué no viniste? Ahhh no, cierto que te toca trabajar JAJAJA" (las mayúsculas en la risa son muy importantes) o "¿Milanesas a la napolitana o canelones? Estoy haciendo el pedido al delivery desde la cama y no me decido, ayudame con este dilema por favor".

- O bien, via mail: "che ¿podés creer que me desperté a las 12 del mediodía y como me quede con sueño me voy a mandar una siestita? Doy asco"

Les juro que molestarlos es una experiencia única, sólo hay que animarse...

Y juntar fuerzas para reírse muchooo.


(Post dedicado a muchacho y a Gabylein, de quien ya me reí hace un rato)

viernes, 15 de agosto de 2008

A la Capitana se la piantó un lagrimón!

No tengo un buen día, calculo que debe ser producto de no haber tenido una buena noche. De todos modos el panorama es alentador, hasta hace un mes toodos los días eran malos, hoy son sólo momentos. Antes lloraba de día, de noche, en casa, en el colectivo y hasta en el mercadito chino. Hoy sólo lloro en algún rincón de mi casa y cada tanto, cuando algún tema, un aroma o un recuerdo me conectan con el pasado.

Parece que voy por el buen camino pero por momentos duele estar solo. Me cuesta no tener a alguien al lado con quien sentarme a charlar, que me abrace, me cuide y me llene de besos y abrazos cuando las cosas no salen como espero. Que me contenga en mis dolores y me haga reír. Hay días en los que me reconcilio con mi soledad y la paso bien, pero otros como ahora, en los que nada me conforma.

Toda la vida estuve de novia, esa es la verdad. Pero también, siempre estuve rodeada de amigos que hoy por diversos motivos ya no veo con tanta frecuencia como desearía. Por suerte la vida nos da la posibilidad de conocer gente maravillosa para ampliar el espectro y en eso estoy pero extraño y mucho. No sólo a la vida en pareja sino a las noches de cenas y charlas con amigos, donde uno quedaba afónico de tanto hablar, reírse y llorar.

Recién intercambiando mails con unas amigas que intentan levantarme el ánimo mientras trabajan, una de ellas me pasó una canción que me robó algunas lágrimas (sí, les advertí que estaba sensible) y me manifestó su deseo de subirla al blog. Dice que cuando atravesaba una situación similar a la mía, la escuchaba bien fuerte y le cambiaba el ánimo. Así que tomo la posta y la pego, quizás les sirve a alguno de mis visitantes. Yo hoy no puedo ver nada positivo, pero ya les dije, son momentos, tal vez dentro de diez minutos se me pase.

Debe ser el invierno, que no me sienta para nada bien...

Ella (Bebe)

Ella se ha cansado,
de tirar la toalla
va quitando poco a poco telarañas
No ha dormido esta noche,
pero no está cansada
No miró ningún espejo,
pero se siente "toa" guapa.

Hoy, ella se ha puesto color en las pestañas
Hoy le gusta su sonrisa,
no se siente una extraña
Hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para tí
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño.
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reir porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reirte hasta de tí y ver que lo has logrado.

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´ atrás ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente mira como pasa.

Hoy no has sido la mujer perfecta que esperaba na roto sin pudores las reglas marcadas
Hoy has calzado tacones para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso.

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para tí
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a conquistar el cielo sin mirar lo alto que queda del suelo
Hoy vas a ser feliz aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo
Hoy vas a conseguir reirte hasta de tí y ver que lo has logrado.

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para tí
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reir porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reirte hasta de tí y ver que lo has logrado.





(Chiquita, gracias por estar siempre, por el aguante y las meriendas compartidas. Bueno por algo te adopté como hermana menor che! Te adorooo, aunque nunca te lo diga mujejeje)

lunes, 4 de agosto de 2008

Para dar una mano en las noches de frío


A veces estamos tan inmersos en nuestro mundo y en nuestros propios problemas que nos olvidamos del que tenemos al lado y no valoramos las pequeñas grandes cosas que sí tenemos.
No valoramos nuestro techo, nuestra cama, nuestra estufa, nuestro plato de comida ni la posiblidad de trabajar o estudiar que a muchos se les niega. A diario miles de argentinos sufren de hambre y de frío y por momentos parece que miráramos para otro lado. Indigentes pidiendo comida; chicos haciendo malabares en los semáforos, durmiendo de día en los trenes o subtes para subsistir de noche; madres con chicos a cuestas tiradas dentro de cajeros autómaticos en busca de refugio, ancianos durmiendo en los estacionamientos. Cada vez más tristes son las postales de este país.

Por eso y porque a veces queremos y no sabemos de qué forma ayudar me pareció importante tomar prestado un post que leí en otro blog y hacerlo propio. Espero que todos se comprometan y le den difusión de la forma que más les rinda: msn, mail, blog o tan sólo de boca en boca. Los que me conocen saben que odio las cadenas y casi nunca las sigo (es más, no suelo siquiera abrir esos correos), pero ésta vale la pena.

Si ven personas durmiendo en la calle informen donde están.
Hay que llamar al 108 y pasarán a asistirlos. El Gobierno de la ciudad tiene paradores para alojar gente en situación de calle, que por la ola de frío que se avecina estarán abiertos las 24 horas. Hay paradores de hombres, de mujeres, de madres con niños y otros que alojan exclusivamente a chicos y les brindan las cuatro comidas principales.

Espero que todos se copen e intentemos colaborar para que nadie muera de frío. Otro gran espanto que padecemos gracias a décadas de errores políticos y malas gestiones.

(Fuente: El blog de Yerman: http://yermandeluxe.blogspot.com/)

miércoles, 23 de julio de 2008

¡Cambio Juez!

No, no se equivocaron, esto es Capitana del espacio!

Estoy un poquito rara, no diría que triste sino confundida. Necesito hacer esas cosas que hacemos las mujeres cuando estamos mal como ir a la peluquería; saquear negocios de ropa tarjeta de crédito en mano (aunque después me quede en rojo por meses), aceptar salidas de chicos apuestos (o los que haya!!), bajarme un tubo de papas fritas Lays y todos los ejemplos que quieran, pero no puedo hacerlo. Hace tanto frío que por pedido del médico tengo que quedarme unos días más guardada para curarme bien, hacerme nebulizaciones, tomar nuevos medicamentos y llevar una dieta sana. Nada demasiado alentador!

¿Así que con quién me la agarré? Sí, con el blog!!
Le cambié la cara, la verdad que los círculos me deprimían y además ya vi el mismo diseño en muchos espacios así que decidí renovarlo. No me terminan de convencer estos colores tampoco, así que puede ser que mañana más lúcida los vuelva a cambiar. Acepto sugerencias, críticas y demás comentarios... La verdad que me gustaba mucho el negro de fondo, le da un toque muy intelectual pero me parece que algo tan oscuro contrasta con la idea inicial... Ay no sé, hasta que pueda rajar a la peluquería para hacerme un flequillo renovador o vaya a un negocio a comprarme una remerita que no necesito y nunca voy a usar, les pido ayuda!!

¿Me pueden ser sinceros y me dicen si les gusta este diseño o me dan ideas para renovarlo?

martes, 8 de julio de 2008

Una de Woody Allen

Me aconsejaron que extienda el post sobre el club (o que le diera más claridad) pero decidí dejarlo como estaba. Tenía otra cosa en mente. Quería ir recordando de a poco las historias que pasé durante tantos años allí adentro. Las buenas, las malas y esas extrañas que aún con el tiempo no logro dilucidar.

Por eso acá va la primera de ellas.

Antes que nada, necesito ambientar la escena. Debería ubicarlos en un invierno frío y oscuro de un año que no vale la pena especificar. Una tarde de un día gris, triste y apagado. Tendría que contarles que al protagonista de la historia no lo cruzaba hacía años pero que un evento en concreto lo devolvió a la escena, otra vez. Lo reconocí al instante, estaba igual que siempre, la misma sonrisa e idéntica mirada cómplice. Al verlo, volvió el tiempo atrás.

Enero de 1995. Me faltaban dos meses para cumplir quince años y aunque no era ninguna nena tonta no tenía la menor idea de cómo era estar con un hombre más allá de unos besos apasionados. Él acusaba 22, acumulaba experiencia, tenía una larga cola de caballo negra, atendía el kiosquito de la zona y para colmo, iba a la cancha a con mi papá todos los domingos. Yo por esos tiempos, moría de amor por él y en el club todos lo sabían. Aunque nunca fui fanática de las golosinas, iba a su local diez veces por día con cualquier excusa, todo servía para verlo: un caramelo, un chicle Bazooka o un Torpedo de frutilla. Hasta ese momento lo consideraba un amor platónico porque nunca creí que uno de los “chicos grandes” del club se iba a fijar en mí. Estaba equivocada, muy pronto descubriría lo contrario. Mis amigas, que eran más optimistas, idearon un plan para que él confesara sus sentimientos y yo gane seguridad: a mis espaldas consiguieron un grabador, lo metieron adentro de una riñonera y fueron a comprar chocolates. Ahí mismo y de la nada, le preguntaron qué le parecía y el dijo: “Es muy linda Pao”. Listo, todo cocinado. Dos días después, él vendría a hablarme, quedaríamos en encontrarnos al día siguiente en la esquina de Crámer y Lomas de Zamora y viviríamos una tarde de besos y abrazos en la Plaza de la Madre, en el corazón de Don Bosco (a diez cuadras del club). Los dos días que siguieron, se repitió la escena hasta que sus vacaciones a Mar del Plata con sus amigos pusieron paños fríos a la “relación”. A su vuelta mi miedo a que quisiera ir más allá me paralizó y me bajé antes de tiempo. La diferencia de edad estaba muy marcada y aunque había mucha química, lo mejor era dejar todo como estaba. “Quizás más adelante se puede dar”, coincidimos. Pero ya no volví al kiosco, mejor evitarse.

En ese mismo instante recordé que mi vida sin él continuó como la de cualquier adolescente: me enamoraba todos los días y por suerte, casi siempre era correspondida. No fue difícil olvidarlo aunque lo veía a diario sentado en la vereda del club, en el buffet comiendo papas grasosas de un cono de cartón o jugando a la pelota con mis amigos y los suyos. Nada de otro mundo, buen recuerdo y saludos de cortesía durante años. Ahora, mientras lo veía conversar animado entre la multitud, tuve otro recuerdo que perturbó mi mente.

Marzo de 2000. Segundo año de periodismo. Primer día de clases. Uno de los profesores anuncia que no va a poder asistir todas las horas pautadas pero que no nos preocupemos, un joven ayudante ocuparía su lugar en su ausencia: “Se los presentó”, dijo y entró él, mi amor adolescente. Creí que el soplo que me acompaña desde mi nacimiento haría colapsar mi corazón. Ya no sentía nada por él pero era muy rara la situación. Un poco incómodo que de un momento a otro corrigiera mis textos, calificara mis trabajos y se pusiera al frente de la clase. Para colmo de males, no tuve mejor idea que confesarles a mis compañeros de curso que conocía al nuevo “profe” de otro lado. Un papelón, suerte que no suelo ponerme colorada pero habré tartamudeado más que nunca en esas épocas, como cada vez que un chico me gusta de verdad. Un horror… Al poco tiempo yo me pondría de novia con un compañero y él haría lo propio con una chica de otro turno. Yo me separaría al año y él formaría una familia con ella. Otra vez, la situación no fue la ideal y todo se limitó a miradas. Sin decirnos una palabra entendimos que ésta vez tampoco era el momento y dejamos de vernos por años. Por suerte, me aprobó la materia con una excelente nota…

Después de tantos mini viajes al pasado en tan sólo quince minutos, opté por abandonar el lugar. Estaba extasiada de tanta nostalgia, era un día horrible que amenazaba con empeorar aún más y quería correr a mi bunker, donde estaría a salvo de cruzarlo otra vez de lleno. La tercera en esta corta vida. No quería que esas miradas se convirtieran en un saludo obligado pero cuando quise reaccionar, era demasiado tarde, ya estábamos uno frente al otro.

Una tarde de invierno. Ya no es el chico de pelo largo con el que me besé a los catorce años ni el joven universitario que me corregía los textos pero no perdió la magia. Tenía el pelo corto y ya pintaba algunas canas que lo hacían más interesante aún. Saludo efusivo después de tanto tiempo y charla obligada. “¿En qué andas, te casaste?”, me pregunta mirándome a los ojos. “Nada más alejado que eso. Estoy sola y colecciono separaciones”, le contesto queriendo parecer graciosa y agrego: “¿Y vos, seguís casado con la misma chica?”. “Lo estamos definiendo, hace mucho que no estamos bien”. Golpe al corazón. Intercambio de correos, largas charlas y mucha contención mutua. No nos vimos ni una sola vez, ésta vez tampoco era el momento pero ambos estábamos a la espera de algo que quizás nunca sucedería, o sí, jamás se sabe. El tiempo volvió a poner paños fríos pero esta vez no quisimos cerrar la puerta, preferimos dejarla entornada. "Quién sabe", dijimos…

Y aquí estoy hoy, recordando esa tarde de invierno y todo el resto de la historia (algo que hace mucho no hacía) sin poder entender demasiado como una persona se me pudo haber escurrido entre los dedos tres veces. ¿Tan perdedora no puedo ser?

Sólo tengo una certeza y es la siguiente: si tuviera que elegir una imagen para darle un cierre o tal vez para ilustrar a ésta persona, sin dudas elijo una que vivimos juntos hace trece años. Ese martes 31 de enero de 1995 (busqué mi diario íntimo de la época y todo) en el que nos despedimos en una esquina cercana al club deseando que la tarde no se termine, que su viaje se suspenda y que esos besos se perpetúen por siempre.


viernes, 13 de junio de 2008

Que así sea...

Me escapo unos días de la ciudad con todo lo que eso implica.
Para el viaje, mi querido amigo Martín me recordó por mail este hermoso tema. Y cuando lo leí, lloré... Nunca había tenido tanto significado para mi, por eso decidí compartirlo.
Quizás alguien lo lea o lo escuche hoy y le pase lo mismo.

Dicen que viajando se fortalece el corazón
Pues andar nuevos caminos
Te hace olvidar el anterior
Ojalá que esto pronto suceda
Así podrá descansar mi pena
Hasta la próxima vez

Y así encuentras una paloma herida
Que te cuenta su poesía de haber amado
Y quebrantado otra ilusión
Seguro que al rato estará volando
Inventando otra esperanza
Para volver a vivir

Creo que nadie puede dar una respuesta
Ni decir qué puerta hay que tocar
Creo que a pesar de tanta melancolía
Tanta pena y tanta herida
Sólo se trata de vivir

Creo que nadie puede dar una respuesta
Ni decir qué puerta hay que tocar
Creo que a pesar de tanta melancolía
Tanta pena y tanta herida
Sólo se trata de vivir

Dicen que viajando se fortalece el corazón
Pues andar nuevos caminos
Te hace olvidar el anterior
Ojalá que esto pronto suceda
Así podrá descansar mi pena,
Hasta la próxima vez
Seguro que al rato estaré volando
Inventando otra esperanza
Para volver a vivir.

Nos reencontramos a la vuelta...

miércoles, 11 de junio de 2008

¿Un mal día lo tiene cualquiera?

El dolor es tan grande que por momentos le falta el aire. Intenta recuperarse, hacer pie, volver a empezar, pero no es tan simple. Aunque intente aferrarse de las cosas que sí tiene, las que se fueron pesan más en su corazón.

Se enoja consigo misma, con él, con el mundo, como si así pudiera remediar la pérdida, o encontrar consuelo, pero es en vano. La angustia se apodera de su corazón, de su alma y de todo su cuerpo. Sus sueños se desvanecen, como también lo hacen sus ganas de seguir luchando, los intentos por volver a sonreír.

Lo extraña mucho a él; a su cuerpo junto al suyo en la oscuridad de la noche; a sus palabras de aliento en esos momentos de desesperanza (como éste); a las tardes de siesta y los domingos de cucharita mirando películas en la cama.

Ya nada será igual sin su compañía y ella lo sabe. Le gustaría dejarlo en el pasado pero su presente lo pone sobre la mesa una y otra vez hasta exasperarla. Sabe que debe dejarlo ir y en eso está, intentando soltarle la mano de a poco a ese sentimiento que la acompañó por años y que aún la acompaña.

Dicen que un mal día lo tiene cualquiera, aunque éstos últimamente sean parte de su rutina diaria.

viernes, 23 de mayo de 2008

Sólo música para mis oídos

Este es un tema hermoso de Serú, un clásico que no pasa de moda y que siempre es bueno tenerlo a mano para un día gris, triste, colmado de recuerdos y de desilusión como el de hoy.

Espero que lo disfruten, no hacen falta más palabras…

Nos veremos otra vez

Aunque te abraces a la luna
aunque te acuestes con el sol.
No hay más estrellas que las que dejes brillar
tendrá el cielo tu color

No estés solo en esta lluvia
no te entregues por favor

Si debes ser fuerte en estos tiempos
para resistir la decepción y quedar abierto, mente y alma,
yo estoy con vos.

Si te hace falta quien te trate con amor
si no tenés a quien brindar tu corazón
si todo vuelve cuando más lo precisas
nos veremos otra vez.

No estés sola en esta lluvia
no te entregues por favor.

Si debes ser fuerte en estos tiempos
para resistir la decepción y quedar abierta, mente y alma,
yo estoy con vos.

Si te hace falta quien te trate con amor
si no tenés a quien brindar tu corazón
si todo vuelve cuando más lo precisas
nos veremos otra vez.