viernes, 14 de noviembre de 2008
¿Sólo me pasa a mi?
Hecha esta aclaración, sigo. Estoy asombrada. Me acabo de enterar que mi ex mejor amiga, una persona que con dolor debo definir como mala gente, se fue a vivir con el novio. A su vez, que uno de los chicos se comprometió con la novia y para enero ya estarán compartiendo hogar. Y que otro, está viendo casas para comprar y hacer lo mismo. Esto sumado a que todos mis amigos están en pareja, conviviendo o a punto, es demasiado. Dos sensaciones vinieron a mi con estas noticias: estamos grandes y perdí mi tiempo.
Sé que es normal si tengo en cuenta que promediamos los 30, pero me hace ruido crecer. Extraño los viernes de baile desenfrenado, las tardes de domingo en la plaza, los tres asados semanales en los que nos moríamos de risa, no lo voy a negar. Me cuesta mirar a mi alrededor y ver que cada uno está en la suya, que crecimos, que nada será igual, que en cualquier momento aparecen los cochecitos con bebés en las reuniones, que ya nadie asiste a un evento sin su pareja y por ende, no se divierten, no interactúan (¿porque se pasan horas en un rincón peleando? ¡Qué bronca, para eso que no vayan!)
Por otro lado, me angustia ver la cantidad de tiempo que invertí en algo que sabía no funcionaría (si leyeron el post que marqué arriba van a entender más). ¿Cómo puede ser que a todos les suceda menos a mi? Suerte que estas noticias me llegaron estando de novia y feliz, porque unos meses atrás me hubieran sacado una úlcera. Creería que alguna bruja me confinó a la soledad por siempre, asistiendo a despedidas, casamientos, inauguraciones de hogares y bautizos, esperando que un príncipe rompa el embrujo y todo eso me toque a mi también.
Por suerte, mi estado de paz actual no me hace envidiar ni me mete presión, hasta que todo eso llegue disfruto de la vida de novios que es súper entretenida, sobre todo en los comienzos. Mal no la paso, como se imaginarán, pero cada tanto pienso si habré venido con el gen de la maternidad o de la familia por ejemplo (a veces me asusto porque creo que no); si algún día alguien me dirá que me ama tanto que quiere que sea su mujer por siempre; si yo también podré mostrar mis logros con una sonrisa (algo que comencé a hacer ahora); mi dedo adornado y mi corazón definitivamente contento.
¿Estoy loca o a ustedes les pasó algo similar en algún momento?
miércoles, 12 de noviembre de 2008
El rollo más grande de mi vida cumple años
Esta sensación que describo la vivo con mi papá. Por él invertí horas de terapia, pasé años de llanto, sufrí iras asesinas y le hé dado más de un golpe a la pared. Juntos formamos un vínculo muy complicado en el que cualquiera de los dos en algún momento meterá un bocadillo que colapsará el nivel de tolerancia del otro. Es inevitable, no hay forma de concebirlo de otro modo. Somos tan parecidos que molesta, somos tan distintos, que también jode.
Durante años creí que no me quería y que por ese motivo me ponía en esa situación de descarga continua, donde sus frustraciones encontraban un remanso. Después entendí que no y que muchas veces uno se ensaña con las personas que más quiere. Elijo pensar que la segunda premisa me da la razón. Miles de veces me dijeron que cuando creciera lo iba a comprender mejor. Hoy tengo 28 años y sigo sin entenderlo. Tal vez pueda hacerlo cuando sea madre aunque no lo creo.
Suelen decir que somos una versión mejorada (o no) de nuestros padres y yo espero serlo. De él aprendí valores y hábitos que me enorgullece portar como la honestidad; la solidaridad; el estar siempre presente para los afectos; el comprender los códigos de amistad; el rol de organizador de todas las fiestas; la pasión por Boca (que hoy revivo al lado de muchacho en cuestión); el papel de combativos en una familia bastante cerrada, muchísimas cosas. Espero ser mejor para mis hijos, calculo que él hizo lo que pudo. Una pena que un tipo tan querido en todos los ámbitos de su vida no sepa demostrarle amor a sus hijos. O por lo menos a mi.
Separado de mi madre hace seis años ya no vivimos bajo el mismo techo, nos vemos menos y nos llevamos mejor. Este verano hasta me fui unos días de vacaciones con él. No tenemos la mejor relación padre- hija pero la cosa va queriendo, por lo menos ahora se puede sostener un diálogo. No olvido pero lo perdono, yo tampoco fui una adolescente fácil y me tengo que hacer cargo de eso.
Hoy es su cumpleaños. El año pasado para esta fecha le estaba organizando una fiesta sorpresa por sus cincuenta que salió increíble y le daba una de las grandes alegrías de su vida. Muchos extrañan a sus papás fallecidos, yo a veces extraño a mi papá que vive a diez cuadras de mi casa. Me gustaría tener un vínculo distinto pero al parecer es lo que nos tocó. Estará en nosotros (o no) generar el cambio, hacer ese click que nos acerque definitivamente.
Por ahora le deseo un feliz cumpleaños, en el fondo lo quiero mucho (aunque nunca se lo diga y no tenga recuerdos de haberlo escuchado muy seguido de su boca). Cada uno hace lo que puede...
Casi no tenemos fotos juntos de cuando era chiquita (ojo, porque él las sacaba) pero de verdad son muy pocas. Espero se note porque esa foto es hermosa.(Nada que ver con el post pero lo tengo que contar... Hoy se cumple un mes desde que muchacho en cuestión pasó a ser NOVIO... Qué lindo que es estar tan feliz)
lunes, 10 de noviembre de 2008
Mini convivencia- Prueba superada
El finde me voy a la costa con tu hermana. A Bebu se lo lleva tu padre a su casa así que les dejo la casa sola a vos y a tu novio. Agradecele a mamita!
Capitana:
¡Gracias Mamita!
Y a los cinco segundos se planteó esta comunicación:
Organizate, tenemos la casa libre todo el fin de semana. ¿Sale mini convivencia?
Muchacho en cuestión:
Obvio.
Otra cosa, esta mini geisha ha vuelto a cocinar. Esta vez milanesas con papa fritas y salieron ricas, ya le voy tomando la mano a la cocina... Si mis amigos, lo pueden afirmar: estoy hasta las manos de enamorada.
(De a poco me iré poniendo al día con todos los blogs. Estuve sin internet y después de pelearme con media empresa por fin todo vuelve a la normalidad. Sepan disculpar la ausencia por sus hogares virtuales)
jueves, 6 de noviembre de 2008
Mi primer aniversario
Hace un año, como cada vez que avanzo un paso tengo que retroceder otro (por lo menos así era en mi antigua vida), volvía a chatear con mi ex novio y se gestionaba una nueva vuelta, la última y definitiva. La que salió de él y en la que yo no pude más que volver a ilusionarme. ¿Cómo no iba a jugarme el último cartucho después de tantos años? No podía quedarme con la duda, ¿y si su cambio era real y definitivo?
Hace un año abría este blog. No entendía demasiado de qué se trataba pero tenía un punto de referencia, el blog de mi amigo Oti que en nuestros años compartidos en redacción me hacía leer a diario. "Qué boludez tener un blog, no me engancho en esa ni loca". Acá estoy cumpliendo el primer aniversario, riéndome de mi misma y de esa manía de prejuzgar.
En este año pasó de todo. Lo arranque con ganas y estrenando departamento de soltera como siempre había soñado; volvía a ponerme de novia por tercera vez en cinco años con la misma persona y nos íbamos de viaje juntos a nuestro lugar mientras contaba los días para irme a Bariloche con mis amigos. Llegó mi cumpleaños en marzo y lo pasé increíble, con mis habituales fiestas para 50 personas donde todos terminan doblados por el alcohol y el baile. Hasta acá pintaba el mejor año de mi vida, tenía un trabajo copado y mucha plata en el bolsillo. Pero no todo podía ser feliz a tan bajo costo. Las cosas no me podían salir bien.
En abril empezó la hecatombe total, una seguidilla de hechos bochornosos que terminaron con mi felicidad. Primero vino la separación más rara del mundo, dos semanas de discusiones le valieron de excusa para terminar definitivamente con seis años de intentos; luego me quedé sin trabajo y por deducción lógica, se me fueron cerrando las puertas hasta que no me quedó otra que dejarle el monoambiente que alquilaba en Capital (en plena avenida Córdoba, increíble) a una amiga para volver a vivir con mi familia en el conurbano (no es detalle menor).
Quién soporte tantos cambios juntos con una sonrisa, que me llame y me pase la receta. Yo me pasé meses encerrada llorando, con las persianas bajas y sin querer ver a nadie, sumida en la depresión más grande de mi vida, sin poder dormir una noche entera por las pesadillas, despertándome por las mañanas con los dientes apretados, asfixia y lágrimas en los ojos. Me sentía sola en el mundo y por momentos sólo encontraba un refugio en este espacio. Bueno, gran parte de éste proceso lo pudieron seguir en vivo mis más antiguos lectores.
Acá fui conociendo gente que incluso me acompañó mas que mis propios amigos (parece que sus obligaciones diarias les restan tiempo de preocuparse por el otro). Me hice un grupo de chicas maravillosas con las que chateamos todos las semanas y me sacan una sonrisa. Sé que puedo contar con ellas. Me puse en contacto con gente que me alienta y con otros que me divierten mucho. Conocí personalmente a varias personas y me llevo un recuerdo increíble.
Si me pongo a revisar los comentarios creo que en todos los post, por lo menos una persona me dijo: "paciencia, ya va a llegar el amor". Pero en ese momento no podía siquiera imaginarlo. Muchas veces me enojaba con esa frase y pensaba cuándo iba a ser ese día; dónde estaba el "príncipe" que revirtiera mi historia que de Hadas no tenía nada. Me desesperaba pensar que afuera había alguien que me estaba buscando, ¿y si nunca nos encontrábamos? ¿Y si no estaba lista para verlo cuando llegase?
Pensé en que lo mejor era prepararme para ese momento. Tenía que tener la mente despejada de malos pensamientos, de resentimiento, de orgullo herido. Tenía que recuperar mi autoestima, verme linda otra vez, bajar de peso y sobre todo, renovar mi cuota de paciencia que tenía batería baja. Hice todo eso y más. Lloré muchísimo, limpié mis heridas y por fin lo pude ver. Estaba más cerca de lo que pensaba, lo conocía hace años, siempre me gustó pero simplemente las cosas nunca se habían dado. Ahora tenemos la chance de ver qué pasa.
Y me animé. No sé cómo pero volví a apostar. Decidí dejar el pasado enterrado en el pasado por primera vez en mi vida y hoy siento que es la mejor decisión que pude haber tomado. Mi vida cambió, ya no tengo espinas clavadas en el corazón, me siento en paz, con energías, feliz.
El círculo se cerró, vuelvo a sentirme como hace un año cuando abrí este blog. Si mi terapeuta me viera movería la cabeza contento, lo logré sola sin necesidad de llamarlo ni una vez. Pude. Aún sin demasiada confianza en mi misma estoy como quería estar y eso me fortalece, encontré el equilibrio. Tengo al lado a una persona que quiero y que me quiere, me cuida y me hace sentir tranquila, sin sobresaltos. Tengo proyectos de trabajo que se van cerrando y depende lo que suceda con eso, podré agarrar las cajas que aún permanecen cerradas y mudarlas a un nuevo hogar. Nada me altera, no tengo apuros, cambié mi filosofía de vida. No creo que vuelva a caer.
Con perseverancia, tiempo y viento a favor, las cosas mejoran. No dejen de soñar, de apostar, de tener esperanzas, de ponerle buena onda a las cosas que hagan. ¿Quién iba a decir que mi año iba a terminar de este modo y que lo iba a despedir nuevamente con una sonrisa?
Mil gracias por este año de compañía. Fueron y son una parte importante en todo esto.
Pao/Capi
martes, 4 de noviembre de 2008
Si esto no es amor...
Con este panorama, entenderán mejor porqué mi madre por poco hace un curso de chef para conquistar a muchacho en cuestión. Cree que yo nunca podré y por eso cada vez que preparo algo, ella y mis amigos hacen fiesta como si fuera un gran acontecimiento (¿se olvidan que viví sola meses enteros y sobreviví?). Pero se equivocan, ella y todos los demás.
Hace unos días, mi flamante novio me preguntó si algún día le cocinaba una tarta con los siguientes ingredientes: jamón, queso, tomate, huevo y cebolla. Así que ayer lo invité a cenar y lo sorprendí.

(Hasta la pinté con huevo... ¿no quedó divina?)

¡Qué prolijidad!

(La última porción la dejó porque dice que siempre tiene que quedar una, menos mal!!)
Creo que si sigue comiendo así, sin engordar un gramo, lo voy a dejar. No es justo...
Lo mejor de todo es que me encantó cocinarle... Quizás tenga suerte y se repita!
¿Qué cosas me aconsejan que le prepare?
(Recetas fáciles por favor, gracias)
lunes, 3 de noviembre de 2008
¿Divina o popular?
A los seis años un estudio oftalmológico en el colegio arrojó la primera alarma: dificultades en la visión. A los pocos días un especialista confirmaba la noticia que derrumbó mi mundo infantil: vas a tener que usar anteojos, con suerte y perseverancia, sólo hasta los quince años. De ahí a la óptica a elegir un modelo "lindo" que me acompañara por un buen tiempo. No olvidemos, tenía seis años y unos papás muy malos al parecer, miren cómo quedé:

Por supuesto que ir a la escuela en estas condiciones me valió miles de cargadas: desde cuatrochi hasta Chilindrina, me traumaron la vida. Llegaba a mi casa llorando, revoleaba los anteojos con la esperanza de que se rompieran y me liberara de ese mal hechizo pero no había caso: los arreglaban y me lo devolvían en el acto. Durante años esforcé mi vista mientras los lentes se morían de risa en el bolsillo del guardapolvo, casi siempre con una pata o un vidrio roto. Si los hubiera usado como correspondía, hoy no tendría que cargar con ellos. O sí, y ese oculista que tanto odié me mintió con descaro y ya estaba destinada a vivir con ellos para siempre (aún recuerdo su cara, maldito embustero).
Me reencontré con mis lentes tiempo después, en los años de facultad, cuando me importaba muy poco lo que me dijeran y realmente los necesitaba para estudiar. Para esa altura ya había pasado por todos los complejos habidos y por haber: las tetas chiquitas, mucha cola, piernas gordas (de esas que los amigos varones les cantan: Maradó, Maradó), celulitis, estrías, de todo un poco.
Por épocas viví más acomplejada que otras. Intenté convertirme en bulímica pero afortunadamente pocas veces me pude autoproducir el vómito y desistí. Tuve un coqueteo con la anorexia a los quince, cuando mi primer novio me engañó con la chica más linda del colegio pero mis amigas atentas me sentaron a los golpes y me obligaron a comer. Fue un momento terrible para una adolescente que siempre tuvo una coraza de ganadora que se las sabia todas pero que en el fondo se sentía fea, insegura, vulnerable (para los que vieron la novela una especie de Antonella con alma de Patito).
Este post iba a contar sólo con fotos bajo la temática ¿divina o popular? pero decantó en ésto. Recordé cosas que hace años no venían a mi mente. Hoy veo a mi hermano que a los diez años dice ser flogger y tiene en su vocabulario palabras como "negro villero"; "grasa" o que se ríe de un compañerito con discapacidad y me aterra. Lo mismo me pasa cuando mi sobrina del corazón repite como un loro que hace dieta y te muestra la pancita de cinco años: "Estoy gorda tía Pao, ¿no te das cuenta?".
Es imposible no preguntarse qué parámetros de belleza estamos imponiendo. Yo ya me reconcilié con mi cuerpo y lo llevo como puedo. Me amigué con mis "pechitos" y decidí (dinero en mano y cirujano amigo mediante) no operarme cuando tuve la posibilidad. El resto un poco me acompleja pero es lo que me tocó, hay días que me veo linda y otros horrible, pero es algo que nos pasa a todas las mujeres.
En el final de la novela, la fea se convirtió en linda, se sacó los anteojos, los aparatos de los dientes y quedó preciosa (antes también lo era). Muchos somos los que aún conservamos esos "complementos" que nos avergonzaron pero ya no nos interesa. Ojalá hubiera escuchado a los que me decían que los lentes me quedaban lindos, aunque me estaban mintiendo con descaro... Me hubieran ahorrado tanto sufrimiento...
Ahora salgo de la seriedad del tema y les pido su opinión: ¿no tenía los papás más malos del mundo? Se empecinaron en afearme, qué gente jodida... Esmeralda, no sé dónde estarás ni dentro de cuántos años llegarás a mi vida, pero mamita te promete que si no salís muy beneficiada por la naturaleza va a ser todo lo posible para que no hacértela peor!!

Escondí tan bien las fotos de esa época que no las encuentro pero por esos tiempos la muy desgraciada me hacía dos colitas para que me pareciera más a la Chilindrina! Debería contratar a un sicario para exterminar a mi madre.
Acto de fin de año en la salita de cinco: A ver mamita, campeona mundial, ¿no ves que se me ve la bombachita con ese traje amarillo? Ahí empezaron las típicas cargadas: "se le vé la bombacha, se le vé la bombacha". Un bochorno!
TIRADORES rojos arriba de un sweater lila... sin palabras! (Miren los mocasines en los pies)Uff a terapia nuevamente...
¿A ustedes algo los acomplejó mucho cuando eran chicos?
domingo, 2 de noviembre de 2008
La antesala de la muerte
La cosa empezó así. El domingo, recién llegada de mi viaje, en pleno reencuentro con muchacho llegó mi madre. Charla va, charla viene, él le manifestó que le gustaban los "huevos al nido" (para los que no conocen una especie de guiso a la que se le tiran huevos crudos y se cocinan con el último hervor... qué culinaria estoy).
Muy bien, mi madre que quiere que la haga abuela lo antes posible (ejerce menos presión que mi abuela Kico pero cada tanto pregunta cuándo me voy a ir de mi casa definitivamente) se lo cocinó al otro día y me dijo que lo invitara a comer. Así fue como el lunes estábamos compartiendo la misma mesa y cargándolo porque tenía más hambre que el Chavo del 8: se mandó tres platos en menos de cinco minutos... ¡Un nuevo récord mundial! "¿Querés que te cocine unos ravioles?", le gritaba mi madre desde la cocina al rato... Dios, esta familia da para cualquier cosa.
Primera prueba superada, a todos les cayó bien y mi madre ya averiguó en la mesa todas las cosas que le gustan para seguirle cocinando. Muy consiente que soy la anti- ama de casa debe querer asegurarse que este chico no huya despavorido ante mis constantes llamadas al delivery.
El viernes fue el cumpleaños de mi amiga Ayelén, como ya conté en el post anterior. Él se había ido a un recital así que no contaba con su presencia al festejo. Grande fue mi sorpresa cuando me llamó para decirme que venia pese la hora y a no conocer a nadie (y sí, no estoy acostumbrada a sentirme acompañada... siempre fui sola a todos lados). Llegó y me aceleró el corazón a mil. Nos quedamos un rato y vinimos a dormir a casa. Yo por lo menos, dormí con una sonrisa.
Ayer salí con mis amigos que me preguntaron sobre el rumor de nuestra relación y se los terminé confirmando. Es un hecho, tengo novio y cada día me voy haciendo más cargo. Me sorprendo por lo bien que funcionamos como pareja y lo rápido que crecen nuestros sentimientos. De a poco los antiguos miedos se van y llegan otros, pero ¿así es la vida, no? Lo bueno es que ahora podemos afrontar los temores de a dos.
Lo que viene en Capitana del espacio: la gran cena con la abuela Kico.
Como la señora está enojada porque no fui el mismo domingo de mi llegada a visitarla, en la semana le llevo a muchacho en cuestión para que lo conozca. Por eso lo estuve entrenando con el resto de mi entorno, espero que haya aprendido algunos trucos para mover su cintura y esquivar las preguntas indiscretas de esa loca...



