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martes, 28 de mayo de 2013

Un 28 de mayo...

Lunes 28 de mayo de 2012


- 14:00 horas

Hace exactamente un año, a esta hora, estaba sentada en la misma oficina que estoy sentada ahora. Me sentía pésimo, me dolía el estómago, me quedaba dormida sobre el teclado y hasta le dije a Cynthia, mi compañera: "Ya fue, me duermo, si me quieren echar que lo hagan. No puedo mantenerme despierta". Recuerdo que llamé a mi mamá y le pedí que me acompañara al médico cuando volviera de trabajar. Lo que pasó horas después, cambiaría mi vida para siempre, pero aún no tenía idea de que eso podía llegar a sucederme.

- 19:00 horas

Apenas llegué de trabajar, luego de dormirme en todo el viaje de vuelta a casa, mi madre me esperaba en su auto para llevarme a la clínica. Guardia, orden para estudios de laboratorio, pinchazo,  preguntas de rigor: 

Doctor:
¿Tenés un atraso?

Capitana:
No

Doctor:
¿Podés llegar a estar embarazada?

Capitana:

No, imposible. Bah, creo. No sé.

A esperar el resultado de los estudios...

21: 30 horas

La espera es in-so-por-ta-ble. ¿Cómo un estudio de rutina, veloz, cuyos resultados están en una hora se demoran dos? Los peores escenarios pasan por mi cabeza: ya fue, tengo una enfermedad terminal y están evaluando cómo me la van a informar. Ya veo que me hacen pasar a una oficina blanca, limpia, con sillones amplios y café recién hecho. Un médico, con toda la delicadeza que su profesión le permite, me da la noticia despacio, con calma. Nooo, no quiero pensar más, a buscar el único hueco con señal de la clínica y a chatear con quien esté disponible a esa hora. Vuelve mi madre, que se había ido por unos minutos. Llega Muchacho de trabajar, que no me quiso esperar en casa y se vino directo a la clínica, suponiendo algo que yo claramente no suponía.

21:45 horas

Gritan mi apellido y corro a buscar mis estudios. Los empiezo a mirar, nada me gusta más que inspeccionar si los valores dan dentro de los márgenes previstos para mi categoría. Hasta me aburro si dan exactos, una locura lo sé, pero me pasa eso. Golpeo la puerta del médico que me atendió. Ahora hay una doctora en su lugar, cambió la guardia. Mientras aguardaba que me atendiera, seguía mirando los estudios, en ambas páginas había aparecido una tercera columna extra. Nunca la había visto en mi vida. Mi madre sonreía nerviosa; mi novio se moría de risa: ¡estás embarazada, olvidate! ¿De qué se ríen? ¿Para qué vinieron? Mi negación seguía intacta.

21:50 horas

La doctora por fin nos recibe. Hace entrar a todos pese a mi negativa. Mira los estudios y pregunta: ¿por qué viniste?... Porque no me siento bien. Automáticamente, se da la siguiente conversación entre todos los presentes:

Doctora:
Te sentís mal porque estás embarazadísima.

Capitana:
No puede ser.

Doctora:
Pero es una buena noticia, ¿o no?

Madre:
(Ya llorando) 
¡Claro que sí!

Muchacho:
(Abrazándome, con una sonrisa)
Y bueno mi amor, a ponerle el pecho.

Capitana:
(Negando con la cabeza, llorando a mares, con una sensación de incendio en el pecho)
......

Doctora:
Ahora te vas a hablar con la ginecóloga y te hacés una ecografía.

Capitana:
.....

Doctora:
¡Felicitaciones!

Capitana:
......


22:00

La ginecologa nos advierte que es muy probable que no se vea demasiado y mucho menos que se escuchen sus látidos. El BEBE, es muy chiquito. ¿Qué bebé? ¿De qué me están hablando? En fin, estamos hablando de una gestación de 6 semanas. ¡Estás embarazada hasta el cogote!, repite la ginecóloga de guardia. Yo sigo sin caer. 


22:30

Mientras esperamos para hacernos la ecografía, la noticia ya corre en la familia. Mi hermana no me cree (soy de hacer este tipo de bromas todo el tiempo); mi papá dice que ya lo imaginaba (?); mi hermanito festeja que va a tener otro sobrino y desea que sea un varón, para poder enseñarle a jugar al básquet; mi madre sigue llorando; Muchacho sigue sonriendo y yo sigo negando. Hasta que nos hacen pasar...


Ecografista:
¿Ustedes son los padres?

Capitana:
(¿De quién?)
.....

Muchacho:
Sí, somos nosotros.

Ecografista:
¿Ven eso que se mueve, esto que está coloreado? ¡Es su bebé!

Capitana:
.....

Ecografista:
¿Escuchan eso que late? Es su corazoncito.


Listo, llanto generalizado. Es un hecho: ¡vamos a tener un bebé! Durante meses lo llamamos arándano; luego fue bebito (mi nulo instinto materno repetía que era un  varón); hasta que a los cuatro meses, nos dijeron que era una nena y decidimos ponerle Violeta. Ya no había vuelta atrás, los dos juntos, luego de tantos años de amarnos y divertirnos a solas, ahora íbamos a tener una familia.

Ella es Violeta:








Lo que viene en Capitana del espacio: la Abuela Kico recibe la noticia.

jueves, 16 de junio de 2011

Tarde descontrolada...

Cada vez que mi madre llega con bolsas negras en la mano, tiemblo. Sé que me espera un momento desagradable. "Estoy ordenando el placard blanco, acá te dejo más cosas tuyas", argumenta. Mil veces le dije que no me traiga nada, que done mi ropa, que si la dejé en su casa es porque no la necesito. Pero no escucha, mi madre nunca escucha y las deja igual. Y ahí estoy yo, en el piso de mi casa, con una bomba a punto de estallar. Porque abrir esas bolsas negras, implica muchas cosas. Un sinfín de sentimientos.

El más importante de ellos, salta a la vista: tengo 128.274 kilos más que cuando usaba eso. Entonces, ya sé de antemano que nada me va a servir. Igual, porque soy masoquista, abro la primera bolsa... y ahí está toda mi ropa talle S que usé hasta hace cinco años. "No lo puedo creer, ¿cómo me entraba esta musculosita?", le grito a Muchacho, que se quiere matar por no haber llegado unos años antes. Pero como sabe que es mejor no avivar el fuego, desliza un mentiroso: "Creciste mi amor, no estás gorda, te cambió el cuerpo". No le creo nada, ni siquiera le presto atención y sigo sacando una daga tras otra.

"Noooo, ¿cómo me ponía este top azul de terciopelo? Era un gato"; ¿En qué momento se usó esta camisa color mostaza con espigas negras?"; "Mirá este pantalón de cuero tipo Shakira, con este no paraba de ganar". Una prenda tras otra merece un comentario. Una tarea que me podría haber llevado cinco minutos, me ocupa dos horas. Era abrir, mirar, donar. Pero no, se convirtió en abrir, mirar, asombrarme, probarme, entristecerme, reírme, volver a entristecerme. ¿Por qué mierda abrí esta bolsa?

La llamo a una amiga que tiene hijas adolescentes. Le digo que se preparen porque les mando una ropa hermosa que ya no me entra ni en un pie. Me pregunta si no quiero quedarme con algo "por las dudas que bajés". Le explico que mi vida útil, mi cuerpo al menos, venció en el 2006, ahora soy un tonel sin forma y con el corazón estrujado. Me vuelvo a probar una camperita, le tengo ganas, me acuerdo que la gasté, era la elegida a diario... "Si bajo cinco kilos ésto me tiene que quedar perfecto", sueño en voz baja. Me miro en el espejo y confirmo que es una misión imposible. La vuelvo a guardar en la bolsa, que las chicas la aprovechen.

Me voy a comprar ropa nueva. Tomo coraje y entro a un probador, aún sabiendo que me voy a tener que topar con una situación que me descontrola: la vendedora. Esta chica que cumple con todos los rituales que me molestan al pie de la letra. Parece que existe una academia de vendedoras que les enseñan tres únicas cosas: a decir negri cada dos segundos; a meterse en la intimidad de un probador ajeno y a mentir. Porque dale, no me podés decir que me queda divino un vestido que me apreta convirtiéndome en un matambre humano.

Vendedora:
A ver negri (corriendo la cortina sin permiso)... Te queda preciosoooooooooooo, es para vos. Justo, justo, justo.

Capitana:
No me queda precioso, me ajusta por todos lados.

Vendedora:
No negri, se usa así. Ayyyyyy ¡qué hermoso!

Capitana:
OK, gracias, ¿me dejás sola?


Y ahí estoy otra vez en la intimidad del probador, siendo engañada como una niña. Porque como bien cuenta Muriel en este video, los espejos tienen algo. Yo me miro dentro de probador y me quiero llevar absolutamente todo. Me siento una diosa, creo que el vestido me queda pintado y termino pagando un precio desorbitante por algo que no lo vale. No importa, allá voy con mi bolsita, esperando una buena ocasión para estrenarlo y romperla. Pero claro, llego a mi casa, me lo pongo y vuelve la calabaza: no me queda como en el probador. El vestido es el mismo, mi cuerpo también, pero por una extraña razón la imagen no es la misma.

Otra vez insulto al cielo por ser tan ilusa. ¿Cómo me dejé engañar así, si siempre me pasa lo mismo? No aprendo la lección y repito la misma frase de siempre: "A los espejos les ponen algo".
Al final, la culpa de todo la tiene mi mamá, si ella no me hubiese traído las bolsas negras, todo esto no pasaba.

lunes, 4 de abril de 2011

4 de abril

Hace nueve años, un día como hoy, le estaba dando un beso y un abrazo a mi abuelo. Estaba en la cama de un sanatorio, en un estado terminal y era su cumpleaños. Los médicos habían bajado los brazos, pero él no. Preguntaba qué le pasaba, me pedía que le charlara y de a ratos, me mandaba a mi casa a dormir: "Andá a descansar Paolina, mañana tenés que ir a trabajar". Yo no me movía de su lado, si eran sus últimos días de vida, no tenía nada más importante que hacer en mis ratos libres que quedarme con él.

Cada día, podía ser el último. Cada noche mientras él descansaba, yo lo "velaba": lo miraba en silencio y lloraba evitando que me viera y preguntándome por qué el cáncer elige víctimas arbitrariamente y se las lleva así, de sopetón y sin demasiado tiempo para cerrar sus círculos y despedirse de sus amores.

En fin, el 4 de abril de 2002 como decía, fue su cumpleaños. Esperó que todos lleguemos a saludarlo, agradeció el último llamado unos minutos antes de las 12 de la noche y cerró los ojos. Ya no los volvió a abrir y los medicamentos tampoco se lo permitieron. Trece días después, el pronóstico de los médicos se hacía efectivo y a nosotros se nos destruía el corazón.

Desde ése día me pregunto qué pasa con las fechas de cumpleaños cuando la personas ya no están. Muchas veces me contestaron que ya no cuentan, que son fechas que caducaron, que no tienen sentido, pero yo no puedo evitar todos los 4 de abril recordar que era su cumpleaños.

Así que, donde quiera que estés abuelo, que los cumplas feliz...

viernes, 1 de abril de 2011

¿Me devuelven mi infancia?

Los 31 vinieron con algunos golpes duros que hablan de un pasado dudoso. Tengo que hacerme cargo y resetear, sino todo puede empeorar.


Caso I


El día posterior a mi cumpleaños, hace unos quince días, mi madre contó en el festejo familiar que yo era FANATICA de Valeria Lynch. "Me acuerdo perfecto que nosotros escuchábamos el cassette y vos cantabas a los gritos Señor amanteeeeee", dijo. Mi papá, que está separado de mi madre pero para esto se pusieron de acuerdo sin discutir, sumó sus recuerdos: "Claro, agarraba una cartuchera o cualquier cosa con forma de micrófono y cantaba frente al espejo, armaba coreografías". Mi paciencia se acababa, pero siguieron: "También cantaba temas de Lerner: y todo a pulmón, todo a pulmóooooon". "Peor cuando decía que su novio era Pablito Ruiz", aportó la abuela Kico... ¿Para qué invité a esta gente a comer a mi casa?



Caso II

Durante mi infancia amé a Kevin Arnold, el protagonista de Aquellos años felices. Soñaba con cruzármelo con su bicicleta por las calles de Quilmes. Era demasiado tierno, el novio ideal. Veinte años después, me pasan una página, me encuentro con esto:


Kevin tiene 34 años y no lo toco ni con el chorro de soda. Destruí mi recuerdo para siempre.


Caso III

Acabo de ganar un concurso en un blog que se llama Manual de perdedores, justamente, por contar una historia de mi infancia en la que me rompieron el corazón. Ganó por ser la más perdedora. No sé si alegrarme por el voto de la gente o llorar.


No me den más noticias ni toquemos el arcón de los recuerdos hasta el año que viene. ¡Gracias!

lunes, 28 de marzo de 2011

Esperando EL llamado...

Madre:
Tu hermano nos quiere dar una noticia, ¿vos sabés algo?

Capitana:
No tengo idea.

Madre:
¿Qué será: mudanza, embarazo, qué?

Capitana:
No tengo idea.

Madre:
Espero que venga pronto, ¿qué será?

Capitana:
No tengo idea.


Todavía no sé nada, me encantaría que mi cuñada esté embarazada pero esa bella noticia despertaría a un monstruo. De convertirme en tía, sonaría mi teléfono sin parar. Ring ring ring. Adivinen quién es... ¿Ya adivinaron? La conversación sería más o menos esta:


Abuela Kico:
Paolina, ¿por qué le hacés esto a la abuela?

Capitana:
Hola abuela.

Abuela Kico:
¿Por qué hacés esto?

Capitana:
¿Qué hice ahora?

Abuela Kico:
¿Por qué tu hermano, que es más chico que vos, va a tener un hijo y vos no? ¿Qué esperás?

Capitana:
Tener ganas de abandonar mi vida para ocuparme 24x7 de otra persona, querer limpiar vómitos, olvidarme de lo que era una charla adulta, conseguir quién me lo cuide....

Abuela Kico:
(Interrumpiendo)
Me quedan pocos años, y a vos también. No te hagas la pendeja.



Dios, que llame pronto mi hermano para contarme que se ganó la lotería, que asaltó un Banco, que cambió el auto o que ganó el pozo acumulado del Gran DT. Temo por mi salud mental.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

A pocas horas de la presentación del libro, mi primer libro, me encuentro preparando un pequeño discurso. Esas palabras que tendrán que resumir mis sentimientos, las vivencias durante el proceso de escritura y que recordarán a cada uno de los que me ayudaron a que este sueño sea posible.

No sé qué puede salir de todo esto. Si me preguntan si estoy nerviosa, la respuesta es no. Más bien estoy emocionada. Ver plasmadas tus ideas y saber que quizás le lleguen a alguien, es fantástico. No es algo nuevo para mi, hace tres años escribo en este blog, hace dos en Matemos a los ex, hace más de 10 años que trabajo de periodista, pero esto es distinto. Pienso que mi libro va a estar paradito en la biblioteca de alguien y lloro. Imagino gente recomendándolo, y me cruje el estómago.

Desde que tengo uso de razón amo la lectura. El primer texto que recuerdo es un libro de poesías de Almafuerte que me leía mi abuelo. Detrás suyo aparecen las fábulas, que me leía mi mamá antes de dormirme y que yo repetía con una memoria destacable para una nena de cinco años. Las relataba con tanta exactitud que la gente creía que las leía. Casi muere de un infarto la maestra de primer grado cuando en la primera semana de clase preguntó quién sabía leer, yo pasé al frente y relaté "Los tres Chanchitos" libro en mano. Se la creyó, durante mucho tiempo pensó que lo había leído.

La biblioteca de la escuela era mi lugar preferido, todas las semanas sacaba libros que me ayudaban a combatir el insomnio que me alteró desde chica. El grito de mis viejos: "Apaguen esa luz que es tardísimo", lo combatía con un velador oculto o una linterna.

Siempre amé leer, siempre soñé con escribir un libro aunque nunca supe sobre qué. Si me decían que el título sería "Matemos a los ex", me hubiese reído con ganas. Estaba convencida que mi primer libro trataría sobre alguna investigación periodística. En algún punto, salvando las grandes distancias, algo de eso hay. Entrevisté a decena de personas, los escuché, respeté sus silencios, leí sus escritos. Acá está el resultado, un texto integral, formado por mis propias experiencias y las de ustedes.

Toda mi sabiduría sobre las parejas (si es que tengo alguna) está volcada en estas páginas, años de observación y tan sólo un mes para bajarlo en un par de capítulos. Ojalá les guste, ojalá se rían, ojalá lloren, ojalá les sirva. Cada vez que termino de leer un libro pienso qué me dejó, ojalá ustedes puedan dejar el prejuicio de lado y se entreguen con todos sus sentidos. Qué recuerden olores, nombres, momentos y sobre todo, si aún no pueden soltar un pasado que los lastima, que logren hacerlo. Está escrito desde el corazón, ojalá les llegue.

viernes, 5 de febrero de 2010

Esas charlas que nunca desearías tener...

Tarde de jueves, armonía en el hogar, hasta que el teléfono suena...


Capitana:
Hola

Hombre malo:
Hola Paola, soy el técnico del aire acondicionado, tengo malas noticias...

Capitana:
(Pude haberle dicho "equivocado" y seguir con mi felicidad, pero sé que el calor volverá)
Si, ¿qué pasó?

Hombre malo:
Ya desarmé el equipo y necesita cuatro repuestos. Tres ya los tengo, el cuarto no se consigue, lo hacen los chinitos y no lo venden (?). Hay dos caminos, o se arregla o se tira. En fin, si quieren volver a ver a su aire con vida, deben pagar 450 pesos. Consultalo con tu marido (sí, dijo marido) y me llaman.



Me sentí ante un secuestro extorsivo. "Si quieren volver a ver a su aire con vida" no me sonó a ironía, es cierto. Ya se lo llevó, ya lo desarmó para pasarme presupuesto, si ahora le digo que no lo va a destruir de modo tal que él sea el único que lo puede arreglar. Pero, ¡¿450 pesos?!


¿Paso calor o pongo la cabeza en la guillotina?


Cambiando rotundamente de tema, quiero contarles que cumple años el mejor perro del mundo, el 10, un crack en todas las canchas, el único cuadrúpedo que pudo lograr alejar mi fobia y hasta le permito subirse a la cama para acompañarme cuando muchacho no está: Romancito.



Ayer vino la hermana, le armamos una torta con manzanas (su comida preferida), le pusimos una vela y le colgamos globos por toda la casa. También recibió regalos... es el más lindo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

No estaba muerta... estaba de parranda

Post largo pero surtidito y con dibujitos, aviso para los que suelen quejarse...


Tema Concurso:

Se entregaron los premios Oblogo con una ceremonia divertida y desestructurada. Breve crónica de una debacle anunciada...

Una de las primeras personas en enterarse que gané, fue mi abuela Kico. Lógicamente, intenté explicarle como pude de qué se trataba:

Capitana:
Es ese espacio en Internet donde escribo algunas cosas...

Abuela Kico:
Ahh, ¿dónde salgo yo?

Capitana:
Si, entre otras cosas.

Abuela Kico:
Si, ¿pero donde salen mis videos?

Capitana:
Sí abuela. Por eso, ¿vas a venir a la entrega de premios?

Abuela Kico:
Sí, pero voy a tener que ir a la peluquería... ¿qué me pongo?... Me vas a hacer hablar seguro vos, sos terrible. Tendría que pensar que voy a decir, no me hagas repetir la palabra enconchado que tu papá se va a enojar.

Capitana:
Pero no tenés que hablar, no sos la protagonista...

Abuela Kico:
¿Entonces a qué voy, qué premio es ese? Ni que hubieras ganado el Martín Fierro.

Capitana:
Bueno abuela, hablás vos entonces.


Listo, una menos: el discurso lo da mi abuela por mi. Ahora a ocuparme del vestido, algo ni lleno de brillos ni tampoco puedo ir en jean y zapatillas como tanto me gustaría... ¿Quién será la otra chica qué ganó?. Si al menos pudiese hablar con ella y ponernos de acuerdo... Bueno ya fue, dos días de caos extremo; repitiendo a lo Gato Gaudio: ¡Qué mal la estoy pasandoooo!; pensando: ¿Para qué me votó esta gente?... Sí, soy una hueca.

El resultado final fue el siguiente:


Oblogo en persona entregando el premio...



Con los ganadores y el director de la revista...

¡¡Cheque en mano!!

Con la banda amiga... En la imagen falta el fotógrafo y muchacho, que estaba de viaje de trabajo y acompañó por teléfono. Ustedes se preguntarán, ¿y la abuela Kico?... Merece un capítulo aparte.


Ese mismo día, al mediodía la acompaño al banco. Se debe haber despertado fastidiosa:

Abuela Kico:
No voy a ir hoy eh

Capitana:
¿Por qué?

Abuela Kico:
Porque hace calor y hay cortes de ruta.

Capitana:
Claro, de ruta, pero vos vas a la ciudad.

Abuela Kico:
Lo mismo, no voy a ir. No fui a la peluquería (?) ni sé que ponerme (?). Además, ¿qué premios son esos? ¿Quién los conoce? Seguro que ni te pagan.

Capitana:
Ok, no vengas.


Maldición, me cagó el discurso. Ni tiempo de pensar en qué decir, improviso.... Llego a la ceremonia, me encuentro con mis amigos que fueron desde todos lados, me siento en mi cumpleaños, pasan uno, dos, tres bloggers a dar discursos. El presentador se lleva todos los aplausos, ¿qué mierda voy a decir?


Improvisé, puse caras, me quise hacer la graciosa, las pavadas de siempre... un papelón.


Y así terminé la noche, muerta, agotada, pero feliz. Me encantó, aunque no parezca, haber participado de este concurso, me encantó ganar por el voto de la gente (a los detractores, no chicos, no soy Fort, no me puse un ciber y se podía votar una sola vez desde cada computadora) y les agradezco a ustedes de corazón por haberme acompañado en todo este proceso y por, con su granito de arena, validar este lugar que tantas alegrías me dio.


Mojito cubano en mano, hemos brindado por cada uno de ustedes (porque una excusa tenia que tener para tomar tanto Ja)


Tema Vacaciones:

Para seguir festejando, con muchacho nos fuimos a Córdoba una semanita y el 25 nos vamos a Mar del Plata. A la vuelta, retomaré el ritmo habitual del blog pero quería saludarlos, desearles una Feliz Navidad y un comienzo de año con todas las pilas. Recuerden que como lo empiezan, lo pasarán el resto de los meses así que buena onda... y para los piscianos, vamoooos que es nuestro año!!


Tema entrega de alfajores:

En enero coordinamos ¡la entrega de alfajores!... Para los que creían que me habia olvidado. Vayan pensando qué día prefieren, nos juntamos en un bar y se llevan su justo y merecido Capitán!



Este blog, con su post 250 en el aire, entra oficialmente en vacaciones... ¡Hasta el año que viene!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El cumpleaños de la abuela Kico!

Mi abuela sopló las velitas y para la ocasión dejé a un costado el dolor que me causó su maltrato en mi última visita y le preparé una chocotorta gigante, fuimos todos a almorzar y a la tarde volví para que no pasara el resto del día sola... Hasta ahí normal, pero como ella no es una abuela "normal", acá les dejo algunas perlitas de la jornada.


Caso 1:

Capitana:
Abuela pará un poco de comer, te vas a descomponer.

Abuela Kico:
(Picando de tres platos distintos)
Shhh, acá se viene a comer, por algo es un tenedor libre. Coman, ¿cuántos platos se comieron? Está todo pago.



Caso 2:

Abuela Kico:
Cómo habla tu novio por teléfono Paolina.

Capitana:
Y sí abuela, es periodista, lo llaman todo el tiempo.

Abuela Kico:
Noooo, pero se mandaba mensajitos con alguien a escondidas, seguro que con la ex, ya te lo vengo diciendo, la debe seguir queriendo...




Caso 3: Mientras recibía llamadas de sus hermanas, que viven en Santa Fe y están en crisis entre ellas.

Abuela Kico:
Sí, me dijo que vos no la visitas más, que sos terrible, que no te quiere nadie de la familia y que por eso estás siempre sola.

Hermana de Kico:
¿Quéeee, eso te dijo? Ahora la voy a llamar a esa guacha.

Abuela Kico:
(En plan de lavarse las manos cuandio vio que se le venia la noche)
Ah no sé, debo haber entendido mal. Yo estoy lejos, no me metan en el medio.



Para los que preguntaron en Facebook, la abuela cumplió 76 primaveras y ayer se sinceró con el resto de sus nietos que nunca supieron la edad. Obviamente aportó su cuota de dramatismo y reforzó su pedido de bisnietos: "¿Qué esperan? ya sé muy bien que no llego a los 80". Así que hicimos una apuesta: si llega a los 80 nos vamos a festejar a un club de strippers con todas mis amigas y se sube al escenario para bailar con el showman de turno... y aceptó.

Ahora hay que esperar a que cumpla con su parte del trato. Es lindo tenerla después de todo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Perdón, les juro que no lo haré nunca más...

Familiares, amigos, ex novios, esto va para ustedes, se pueden ir frotando las manos... su venganza tiene cara de muchacho en cuestión.


Ayer fue su cumpleaños y como buena novia que soy me ocupé de principio a fin para que nada falle: la torta; la cartita dulce; la sesión de masajes; los carteles en la pared; la merienda con la niña; la cena sorpresa con los amigos y compañeros de trabajo, la mentira para llevarlo engañado al lugar... un festejo de lo más variado.

¿Usted no se moriría de amor ante tanto detalle?
Mi novio no, siempre encuentra algo para quejarse.

Tema: Regalo.

Es ley lo difícil que resulta comprarle un regalo a un hombre, sobre todo si tiene ropa y zapatillas nuevas todos los meses y gratis. Ya quedan muchas alternativas fáciles fuera de circulación, así que las semanas previas opté por prestar atención y anotar las cosas que le hacían falta: gafas y una mochila. Y eso compré...

Como soy la más ansiosa, las gafas se las di hace una semana y guardé la mochila para dársela con su hija el día de su cumpleaños imaginando que la ex le iba a mandar el regalo más porquería del mundo (gracias nefasta por darme la razón en todo, sos de manual).

Así hija y novia felices con la bolsa Puma: "Sí, está linda pero no quiero una mochila, la cambio por diez calzoncillos y cinco pares de medias y listo, ¿te parece?".

Nooooooo, daga al pecho con una sola oración. Flaco, ¿no sabés que la única que cambia los regalos soy yo; no recordás cuando conté que soy el clon de Rachel Green (el personaje de Jennifer Aniston en Friends) porque cambio todos los regalos?. ¿Cómo vas a convertir un regalo que sí necesitás y que elegí con tanto amor en ropa interior?... Qué duro es, no me pude reponer en el resto del día.

Por eso, no me queda más que pedirles disculpas a todas aquellas personas que alguna vez hayan elegido un regalo con amor, dedicación y sobre todo prestaron atención a mis deseos y de mi parte sólo recibieron una mueca falsa que ocultaba el deseo de correr a cambiarlo. Ahora los comprendo de todo corazón... no lo haré más.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Y si todos hacemos silencio mejor?

Ayer a la tarde mientras la hija de muchacho me quemaba la cabeza repitiendo mi nombre una vez tras otra formando una especie de eco me quedé pensando: quiero ser inventora y crear un dispositivo que active la sordera por unas horas.

Ya ni pido el cono del silencio del Agente 86, no soy tan extremista, pero al menos un silenciador (que no es lo mismo que un arma con silenciador que a veces me vendría bien para planear "accidentes") para cuando necesito aislarme. Una especie de pendrive para el oído, algo portatil, chiquito, fácil de esconder.

A saber:

- Me cansé de escuchar bufar a muchacho... Es el hombre de los bufidos tanto para demostrar cansancio, alegría, dolores, mal humor y hasta para contar un chiste: ufff, ufff, uff por toda la casa. ¿No podés hacer lo mismo pero sin acompañar la acción de un ruido?... Parece que no, que lo tiró.

- Las contestaciones imbéciles de varios integrantes de mi familia, por ejemplo mi hermana. Contexto, diez amigos de ella tirados por toda la casa viendo una película, llegó yo: "Sentate en el piso si no hay más sillas, en ésta estoy apoyando los pies" o "Ah mirá que lavé la mitad de los vasos de la cena de ayer, porque la otra mitad te tocaba a vos (?)"... Paola contenete, no mates a sangre fría, se agrava la pena por el vínculo.

- Ring, ring, teléfono de muchacho. Del otro lado, la "genia mundial" de su ex con algún caprichito nuevo, me saco, quiero agarrar el teléfono, cantarle las cuarenta, mandarla a la re %#$%%& (piii, piiii, piiii), ¿por qué gritará taaanto cuando habla? ¿cómo la soportan los pocos que aún la soportan? ¿cómo algún buen hombre aún no la mató?... "No es tu ex, no podés arrancarle el celular de la mano y cortarle, lo tiene que solucionar él, ya se dará cuenta sólo", me digo, no me lo creo ni yo, otra vez preciso el cono del silencio, seguro que quiero llorar de la impotencia que me genera la situación ya que estamos.

- Llamo a mi abuela Kico para ver cómo está, me tengo que fumar todas sus odios contra el mundo, los chismes de los vecinos, las enfermedades de sus amigas y lo que comió en la casa de enfrente a la hora de la merienda. Antes de cortar, después de haber utilizado mi capacidad de paciencia del día: "Se casaron el Ogro Fabbiani y Vanucci viste, al final se casan todos menos vos que seguís cambiando de novios mientras tus ex se casan y son padres, ya vas a cumplir 30"... Bingo!

Así que ya saben amigos, si durante el fin de semana escuchan en el noticiero que hubo una loquita que salió a los corchazos limpios es porque el dispositivo que conseguí no funcionó.


Y ustedes, ¿en qué momento preferirían no oír?



Lo que viene en Capitana del espacio: el cumpleaños de muchacho y un concurso auspiciado por la abuela Kico.

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Me inflaron el bombo?

El mundo confabula para convertirnos en padres pero con muchacho pensamos darle batalla...

Aquí algunas señales:

- Señal Uno: La cantidad de amigas embarazadas...

Primero fue Maragena, luego More, después Ana y por último Blue, que me lo contó por mail y casi me muero de emoción; días después otra amiga se hizo el test on line y nos hizo llorar a todas las que aguardábamos la respuesta a kilómetros de distancia con una foto del positivo... y así puedo enumerar al menos diez casos de embarazos cercanos. Eso no sería nada, es sabido que durante el invierno y sus vacaciones la gente se pone más "mimosa", notables son los nacimientos en marzo, abril y mayo por eso no me sorprendo. Lo que me jode es la frase que acompaña cada una de las noticias: "mirá que es contagioso, ya vas a cumplir los 30, sos la próxima". ¿Quéeee? ¿De pronto se convirtieron en un oráculo? Los embarazos me rodean, eso es cierto, pero ¿acaso creerán que soy una especie de batalla naval: tocado... tocado... hundido!?

(El test de mi amiga que nos hizo llorar un miércoles a la tarde)


- Señal Dos: Los niños se pusieron monotemáticos...

Y ésta señal sí me asusta. Primero fue la hija de muchacho con su tierno dibujito en casa de papá. ¿Qué dibujaste hija?... Papá, Paola, un fantasma y un bebé.... ¿ehhhhhhhhhhhh?

(Si amplía la imagen, podrá ver las anotaciones en el Paint al estilo Capitana. Nótese que me ha ubicado en el centro de la escena y bien grande, como la protagonista de ¿la noticia?... ¡Psicólogos please!)


Luego fue mi hermanito en la casa de mi padre, así de la nada nomas:

Bebu:
Muchacho, ¿qué querés que sea tu hijo?

Muchacho:
Me da lo mismo, siempre quise varón para jugar al fútbol pero después de la buena experiencia que tuve con la nena me da igual.

Mequita:
(bautizada así por un par de amigas, diminutivo de mec en versión femenina)
Una nena para jugar, síiii...


Señal 3: mi estómago...

Por primera vez en mi vida quiero pensar que estoy llena de: milanesas, galletitas, salchichas, hamburguesas, mayonesa, fideos, gaseosas, alcohol, pochoclos, asados, picadas y toda la comida chatarra que como a diario, sino YA pido turno con el obstetra y me voy tirando por el balcón. Chicos, de veras soy la versión femenina del Señor Barriga.




Y, ¿qué me dicen?
Estoy preocupada...

martes, 18 de agosto de 2009

Y siguen pasando de largo las buenas noticias...

Mi hermano (más chico que yo) se comprometió en un almuerzo familiar donde juntó a nuestra familia con la de su novia.

Después de reírme de ellos toda la tarde, de obligarlos a dar un discurso que me diera más motivos de diversión, de armar una rueda de prensa para hacerlos poner colorados con preguntas al estilo: ¿Pero cuándo se casan?; ¿Cuándo planean tener un hijo?... o sea, después del numerito, se me estrujó el estómago y volvió ese vacío inexplicable.


¿Qué hago, me mato?



Lo que viene en Capitana del espacio: la gran despedida.

jueves, 30 de julio de 2009

Me coparon el blog...

Como no estoy de súper humor para tomar las riendas de mi blog, Bebu y la abuela Kico se ofrecieron para cubrirme y me mandaron material para publicar. A ver qué sale.

Arranquemos por Bebu...
Si bien ya hizo varias publicidades, el martes fue el debut oficial como modelo. Participó de una producción fotográfica para una revista y se bancó como un duque que lo vistan con trajes de comunión, justo a él que no lo metes a una Iglesia ni a punta de pistola y no lograron convencerlo de ir a catecismo ni con la promesa de fiesta y regalos.

Para prueba de su ignorancia en temas católicos, ésta charla que se dio entre foto y foto:

Bebu:
Yo tengo un collar de madera como éste en casa.

Capitana:
Se llama rosario.

Bebu:
Si pero en la cruz tiene pegado algo, un pajarito o algo así...

Capitana:
¿No será Jesús?

Bebu:
Ay Paola, ¿cómo Jesús va a estar en una cruz?


Un animalito de Dios. Pero lo compensa por otro lado, como verán anda medio tirado de facha el pendejo, disculpen...


Con traje negro y ¡moño!...

Un caradura con todas las letras...

En la versión beige...

Como había chicas y le daba vergüenza cambiarse, le armé un camarín improvisado con el telón Jajaja Esta foto es buenísima!



Pasemos a mi abuela...
Ayer fuimos a cenar mi hermana, muchacho y yo a su casa. Y como diría la Chiqui Legrand, el público se renueva así que aprovechó para actuarle a mi hermana toda su pelea con el telefonista de la remisería como ya les conté hace unos meses en este post. Y para que vean que no miento ni exagero acá están las imágenes para que verifiquen cómo fueron los hechos... además, sobre el final, les dedicó algunas palabras.





Cuando terminé de grabar me pregunta... ¿y esto para dónde es, qué día salgo? Como si fuera un programa de televisión. Le expliqué y dijo que le haga leer todo lo que le pongan así que lúzcanse!

lunes, 8 de junio de 2009

Y se fue nomás...

El viernes y después de 17 días de internación falleció mi abuelo.

Pese a desear que ese momento llegase lo más rápido posible para no verlo sufrir más es inevitable el dolor que causa la muerte. La ausencia se siente y mucho más después de compartir tantos momentos con él estos últimos días, pero por otro lado me deja tranquila mi rol durante su enfermedad, siento que no me quedé con nada y que lo acompañé todo lo que pude. Eso hoy me reconforta.

Tres días antes de su fallecimiento y de perder todo tipo de comunicación, me pedía que le ponga la mejilla para darme besos, me tomaba de la mano y así se dormía tranquilo. Otro día preguntó por mi abuela, desde hace un año que ella murió se preguntaba a diario por ella, dónde estaría, cuánto faltaba para verla, se acariciaba la alianza y soñaba con el reencuentro. Y ahí supe que ya no pondría nada de su parte para seguir viviendo, que se entregaba y le ponía todas sus energías a ese deseo con la esperanza de que se cumpla.

El día llegó y el retraso de mi mamá por cumplir con la última voluntad de mi abuela tuvo un guiño del destino inesperado. Ahora van a juntar las cenizas de los dos en una misma urna y los van a tirar al mar, como ellos siempre habían pedido. El amor trascendió a la muerte.


Creo que está donde él deseaba estar y eso también me deja tranquila.

Gracias inmensos a todos por sus palabras de aliento y su compañía a toda hora.

viernes, 29 de mayo de 2009

Padres: quiero una indemnización... y retroactiva!

Los padres deciden si tendremos una vida exitosa o no a partir de la elección de nuestro nombre. No hay más vueltas.

El razonamiento es simple. Si un niño se llama Marcelo, por años tendrá que bancarse el típico: "agachate y conocelo"; si se llama Raúl, toooodo el curso le dirá: "¿te la ponen en un baúl?"; Tomás, "¿qué tomás, agua, Coca?" y así. Por años me gustó el nombre Penélope para ponerle a una hija, me fascina pero tengo que resignar mi deseo. Si le dicen Penny todo bien pero sinceramente imagino a la pobre niña en un rincón de su aula escolar siendo señalada por sus compañeros al canto de "Pene, Pene, Pene" y se me parte el alma. No la puedo castigar de esa manera.

Lo mismo sucede con los apellidos. Me parece la grasada más grande ponerle dos apellidos a los chicos. Tienen que quedar muy bien ensamblados para no pasar por pobretones que se la quieren dar de alta sociedad. Es algo que ahora se usa muchísimo bajo las premisas más insólitas: "sí a la lucha femenina por la igualdad, porque la madre también tiene derecho a que su apellido figure en el documento del niño", bla bla bla. Boludeces, no le tengo que poner mi apellido a nadie para sentirme parte... bastante que me toca deformarme como un hipopotamo, vomitar nueve meses, tener pánico pensando en el parto (me conozco, así será), lucir mi pelo con raíces por la falta de tintura, privarme de tomar alcohol y más luego expulsarlo por un agujerito tan pequeño que no quiero ni ponerme a pensar cómo puede abrirse tanto (hay dios, no voy a poder ser madre nunca si sigo enumerando contras!)... realmente, ¿¿necesito mi apellido para sentirme parte de eso?? ¡Madres modernas, apestan!

Bueno ni hablar de los que le ponen: Juan Primero, Juan Segundo, Juan Tercero y así hasta llegar al cuarenta por tradición familiar, qué antiguedad por dioooooo! ¿Después, en una cena familiar gritás Juaaaaan, y te vienen cuarenta tipos?. Mi viejo se llama Daniel. Mi hermano Matías Daniel; mi hermana Mariana Daniela, yo zafé. Flaco, ¿en qué pensabas, sos más hombre porque le impusiste a tus hijos tu nombre? Una locura más grande que una casa.

Hace 29 años, dos padres muy jóvenes e indecisos barajaban dos opciones para ponerle a su primera hija: Andrea o Paola. Se quedaron con el peor: Paola y le agregaron otro más feo aún, Sabrina. ¿Por qué me hicieron esto es algo que me pregunto hace exactamente 29 años todo los días, no había nombres más feos en todo el mercado? NO, se los respondo ahora mismo y sin titubear. Eran los más feos del libro "Nombres para niños que sufrirán por siempre".

Me preocupé en inventarme apodos toda la vida: no prendieron. En la primaria sonreía cuando me decían Chilindrina, imaginen la necesidad de ser llamada distinta como para alegrarme por eso. En la adolescencia, cuando me preguntaban cómo me llamaba, mentía: era Cielo. Por suerte me dicen de las formas más vareadas: Pao, Pali, Pauluchi, Paolina, Poli, (y ahora) Capi y con eso vamos tirando. Salvo muchacho que se empecina en decirme Paola, el nombre entero con todas sus letras, qué bronca me da por dios. ¿Qué parte de: mi nombre es horrible/una grasada/no me gusta, no entiende. Si yo cuando lo presento o lo llamo en público le digo Carlitos para que no parezca un viejo choto llamado Carlos como mi abuelo? A veces pienso que no me quiere y me lo hace a propósito.

Siempre dije que el día que tenga un hijo voy a pensar bien antes de hacer idioteces. Hay nombres que te cagan la vida, que te marcan y te marginan, al menos en los primeros tiempos, durante la edad escolar. Después con suerte, terapia o un cambio en el temperamento, todo se puede acomodar... pero hay personas que de eso no vuelven así que piénsenlo bien. ¿Es necesario pasar por todo eso por un capricho de ustedes? ¡Cómprense animales, peluches o una vida y desquítense carajo!

Y a ustedes, ¿por qué les pusieron sus nombres, les gustan y para los que tienen hijos, por qué eligieron el de ellos?

miércoles, 27 de mayo de 2009

Volviendo de a poco...

Volví. Después de una larga ausencia, de casi ni tocar la compu, de no tener ánimo para otra cosa que no sea jugar a un jueguito de crucigramas en Facebook (no lo toquen, es adictivo) acá estoy.

Para los que se han preocupado, mi abuelo sigue igual. Le hicieron dos operaciones sin éxito en una semana, todos los días pasan un parte médico terminal pero sus ganas de vivir siguen dando batalla, desestimando cualquier alarma. Ya me he peleado con medio sanatorio. Es durísimo tener a un familiar internado, hay que ser fuerte. Se ven cuadros dolorosos, viejitos abandonados atados a la cama, gente que discute por dinero y herencias antes de tiempo y sobre todas las cosas, se debe pelear por todo. Nada funciona según la lógica así que si uno pretende mantener con vida a su familiar debe ir al choque, por las buenas no se consigue nada.

Así le conseguimos (gracias a Maru, una amiga que se plantó en el teléfono) una bolsa con sangre para una transfusión urgente porque corría riesgo su vida (según el Sanatorio, no tenían stock de ese tipo de sangre, mediante un llamado al Ministerio de Salud, "apareció" en ¡media hora!); las enfermeras no vienen por más que el paciente se desangre... salvo que te conviertas en la "loca del sanatorio" y amenaces con fósforos y alcohol. "Te prendo fuego todo ya" llegué a decirles ayer cuando todos los pedidos por vías civilizadas fracasaban. Ahora, no tardan ni cinco minutos en atender cada llamado. Así funciona todo en este país, donde la salud es un negocio y a un viejo se lo abandona porque es afiliado a Pami y tiene 82 años. No es rentable tenerlo internado mucho tiempo, por eso los dejan morir si no existen familiares combativos en la familia. Ese es mi rol por estos días.

Además de luchar contra todo el cuerpo médico del Sanatorio; odiar cada vez a más cantidad de personas; entristecerme por el cuadro desesperante de salud que vive mi abuelo; desilusionarme con varios que se borraron y sólo te arreglan con un mensaje de texto (cuando yo he ido a acompañarlos todos los días que su familiar estuvo internado... ¿es siempre así no?) y querer matar a los familiares que esperan la muerte para cobrar unos pocos pesos, he tenido buenas noticias.

Salieron algunos trabajos, me llamaron de una revista en la que escribía cada tanto para que vuelva a escribir notas y me pidieron que presente un proyecto para otra. En el plano del amor, ayer en el medio del caos y para despejarme un poco, fuimos con muchacho en cuestión a ver las primeras casas dentro de nuestra búsqueda del nidito compartido y si bien no está planeada la mudanza para un futuro inmediato, comenzar a darle vida al proyecto de vivir juntos es algo que me gusta mucho y le hace muy bien a la pareja.

De a poco iré volviendo a éste y al otro blog. Tengo mil mails para chequear y por lo que vi se han matado escribiendo, así que tengo bastante para leer y entretenerme en los ratos libres.

Gracias a todos por los llamados, mails, comentarios, mensajes en FB y al celu. Me siento acompañada, que es lo que más necesito en estos momentos.

jueves, 21 de mayo de 2009

¡Los ganadores!

Se cerró el test!!
Aquí las respuestas:

1) ¿Cuál es el apodo de mi novio?
a) El pibito
b) Un loquito lindo
c) El primero que me dio bola en meses
d) Muchacho en cuestión
e) Hombrecito

2) ¿Cómo se llama mi abuela?
a) Chavita
b) Nana
c) Kico
d) Abula
e) Kica

3) Ahora que soy madrastra y ama de casa, ¿a quién tengo a mi cuidado?
a) A una nena y un pájaro
b) A una nena y un gato
c) A un nene y tres peces
d) A dos nenes y un perro
e) A una nena, un perro y un padre desbordado

4) Tengo un hermano chiquito al que le decimos...
a) Bebé
b) Bebu
c) Pitu
d) Flogger harapiento (jaja esta podría ser también)
e) Pendejo

5) Lo mejor que me puede pasar en los ratos libres sin novio ni trabajo es...
a) Dormir como una morsa
b) Hacer zapping
c) Comer un asado con los chicos
d) Jugar al Guitar Hero
e) Jugar al Burako

6) Lo que más me gusta es...
a) Viajar y sacar fotos
b) Coleccionar vasos
c) Contar billetes
d) Lavar la ropa
e) Comer chocolate

7) Mi mayor frustración es...
a) Haber renunciado a mi ultimo trabajo
b) Tener que volver a vivir con mi familia
c) No medir 1.75 ni tener lolas grandes
d) Creer que lo que dice mi abuela es cierto
e) Tardar tanto en dar vuelta aquella pagina

8) ¿Cómo duermo?
a) En bolas
b) Con un calzón de muchacho
c) En bombacha y musculosa
d) Con un camisón de mi abuela
e) Con un piyama de Kitty

9) ¿Qué fue lo primero que le cocine a mi novio?
a) Una paella
b) Asado con fritas
c) Una tarta
d) Ensalada
e) Un engrudo imposible de comer

10) ¿Por culpa de quién este año corro riesgos de caer presa por homicidio?
a) Por mi abuela
b) Por mi ex jefa
c) Por mi vecina
d) Por la ex de muchacho
e) Por una amiga mirona



Hubo una gran adhesión a la propuesta y quedé sorprendida con los resultados, saben más de mi vida que mi propia hermana y que muchacho, que han confesado que no saber todas las respuestas. Confirmo, nadie de mi entorno realmente me escucha...

Los ganadores, los únicos que lograron responder todas las preguntas fueron:

Blonda
Cameron
Minerva
Killer (que reconoció haberse copiado de Minerva)
Anastacia
Lady Madona
Gabi C y Marula (dos amigas mías sin blog)

Muchos quedaron en segundo lugar (con un magnifico 90 por ciento del total de respuestas correctas) y la mayoría se equivocó en la pregunta 5. Sí, me encanta dormir ultimamente pero una y mil veces prefiero reírme con mis amigos y clavarme un buen asado. Ah y para los que no lo sabían, odio el chocolate.

Los primeros puestos se han hecho acreedores de mi magnífica obra de arte que si desean y el buen gusto los acompaña pueden exhibir en sus blogs (recuerden que no sé usar el Paint jaja)
















¿Pensaban que ésto era todo?... Se equivocaron. Porque aquí no nos achicamos con el presupuesto, cada uno de los concursantes se ganó una porción de tarta que podrá pasar a retirar por mi hogar o bien, pueden enviarme un mail con su dirección postal y se les será enviada por encomienda.


Con los resultados del concurso que les debía los abandono. Volvieron a internar a mi abuelo, está muy mal y mi vida en estos días está dividida entre cuidarlo en el sanatorio y conseguir dadores de sangre cero negativo, una tarea que desconocía y ahora me sorprendo por lo complicada que es. En un rato lo operan, hecho que me parece una locura porque está desestabilizado pero en fin, supuestamente ¿los médicos saben más no?. Ya les contaré. Gracias por el apoyo.

lunes, 18 de mayo de 2009

La última ridiculez de Facebook...

¿Creían que ya habían visto todo en Facebook? Se equivocaron...

Hace semanas me sorprendo con la sarta de estupideces que dan vueltas por la "comunidad". Desde el bendito perro al que hay que cuidar como a un niño al que ya hice referencia hasta los test más variados. Para los que no saben de qué hablo, se pueden divertir con estas incógnitas que no tienen nada que envidiarle al Código Da Vinci.

- ¿A qué edad te vas a casar?
- ¿Cómo se van a llamar tus hijos?
- ¿Si fueras un objeto qué serías? (posta, a mi me tocó una escoba jaja)
- ¿A qué edad vas a morir? (me salió: a los 40 años vas a ir con tu familia muy contenta por la ruta y un camión de frente acabará con tu felicidad. Pero el mejor fue el que le tocó a mi amigo Vela: a los 27 el sida te arrastrará al infierno)
- ¿Si fueras una película, cuál serías?
- ¿Qué canción sos?
- ¿Qué estación del año eres?

Y así puedo seguir por horas enumerando "juegos". Es infinito y ridículo el universo de Facebook pero por eso mismo, porque roza la ridiculez absoluta quise tener mi lugar y armé el siguiente interrogante para ver si realmente leen lo que escribo en el blog. La pegó aquí para que contesten los que aún se mantienen al margen de semejante locura y por si quieren responder en los comentarios (los que lo hicieron allá cuenten acá cómo les salió).
Hay premios para los primeros puestos...

¿Cuánto sabés de Capitana del espacio?













1) Cual es el apodo de mi novio?
a) El pibito
b) Un loquito lindo
c) El primero que me dio bola en meses
d) Muchacho en cuestión
e) Hombrecito

2) Como se llama mi abuela?
a) Chavita
b) Nana
c) Kico
d) Abula
e) Kica

3) Ahora que soy madrastra y ama de casa, ¿a quién tengo a mi cuidado?
a) A una nena y un pájaro
b) A una nena y un gato
c) A un nene y tres peces
d) A dos nenes y un perro
e) A una nena, un perro y un padre desbordado

4) Tengo un hermano chiquito al que le decimos...
a) Bebe
b) Bebu
c) Pitu
d) Flogger arapiento
e) Pendejo

5) Lo mejor que me puede pasar en los ratos libres sin novio ni trabajo es...
a) Dormir como una morsa
b) Hacer zapping
c) Comer un asado con los chicos
d) Jugar al Guitar Hero
e) Jugar al Burako

6) Lo que más me gusta es...
a) Viajar y sacar fotos
b) Coleccionar vasos
c) Contar billetes
d) Lavar la ropa
e) Comer chocolate

7) Mi mayor frustración es...
a) Haber renunciado a mi ultimo trabajo
b) Tener que volver a vivir con mi familia
c) No medir 1.75 ni tener lolas grandes
d) Creer que lo que dice mi abuela es cierto
e) Tardar tanto en dar vuelta aquella pagina

8) Como duermo...
a) En bolas
b) Con un calzón de muchacho
c) En bombacha y musculosa
d) Con un camisón de mi abuela
e) Con un piyama de Kitty

9) Que fue lo primero que le cocine a mi novio
a) Una paella
b) Asado con fritas
c) Una tarta
d) Ensalada
e) Un engrudo imposible de comer

10) Por culpa de quien este año corro riesgos de caer presa por homicidio?
a) Por mi abuela
b) Por mi ex jefa
c) Por mi vecina
d) Por la ex de muchacho
e) Por una amiga mirona

domingo, 12 de abril de 2009

La salud de mi abuelo Carlos

Es duro tener un familiar internado, eso no es novedad. Sin importar el grado de afinidad con la persona allí alojada es difícil visitar un sanatorio u hospital y salir airoso de la experiencia.

Desde el martes mi abuelo está internado y si bien se encuentra estable el panorama no es alentador. Ingresó con un cuadro desesperante, perdió mucha sangre y ahora hay que esperar que los médicos retornen del descanso de sus feriados y se dignen a practicarle los estudios que hacen falta para deducir si el cáncer de próstata que lo acompaña hace algunos años se expandió y también le tomó el colon. Justamente, próstata y colon, dos palabras terribles para un hombre mayor y pudoroso que sufre cada vez que nombran la palabra "pañales" en voz alta.

Para nosotros es difícil, para mi madre que perdió a su mamá hace un año lo es mucho más y el escenario que acompaña a mi abuelo no es el mejor: en su misma habitación convive un hombre en estado de coma (que hace una semana se encuentra acostado con la boca abierta esperando que su corazón deje de latir) y en la habitación de al lado, una mujer que no deja de llamar a los gritos a sus hijos. A ella me acerqué estos días con un nudo en el estómago para darle una mano, ya que las comidas se las retiran sin que ella pueda probar bocado porque nadie la ayuda a comer. Terribles cuadros que vienen a traer más dolor al que uno ya padece por tener un familiar enfermo.

Con mi abuelo (y mi abuela) nunca tuve mucha relación más que la necesaria. Mi debilidad por la otra rama de la familia (Kico y compañía) siempre fue notoria y además ellos tampoco hicieron demasiado para acercarse a sus nietos. Por decisión propia, vivieron su vida solos o abocada a su otro hijo, y a mi madre y a todos nosotros no nos pasaron mucha pelota pero igual hoy me duele verlo así.

Hace un tiempo, desde que falleció mi abuela, decidí acercarme a él. Lo veía vulnerable, avejentado, perdido y lejos de ese papel de hombre duro que supo portar. Se fue la mujer que lo acompañó toda su vida, su gran amor y por más que sus hijos lo acompañaran, nada tenía sentido, se sentía solo. Todos hemos pasado alguna vez por un período donde nos sentimos abandonados, sea por el motivo que fuere, así que no me fue difícil entenderlo y pudimos charlar más que en toda nuestra vida.

Ayer cuando llegué al sanatorio a visitarlo, mi tía me dijo que estaba contento. "Yo nunca tuve mucha relación con Paola pero cómo se ocupa, me viene a ver todos los días", dice que le comentó. Y cuando entré a la habitación me lo confirmó: "Querida, no me fallas eh". Y me quebré. Por supuesto no adelante suyo pero sí después y así estoy, con un nudo en el estómago, con esa angustia espantosa que sólo trae la incertidumbre de no saber qué puede suceder.

Lo veo en esa cama con los ojos grandes, con miedo y no lo puedo creer. Ese hombre fuerte y duro que supo ser quedó reducido a un montoncito de huesos doloridos, a un corazón triste que sólo desea partir a encontrarse con su amor y a un estado de salud indigno para cualquier ser humano... Y me duele no poder hacer nada más que visitarlo y lo banco en sus desiciones, como cuando plantea que no tiene nada que hacer acá, que sin ella la vida no tiene sentido, que quiere ir a buscarla, porque después de todo, ¿si uno no puede decidir sobre su propia vida a los 82 años, para qué vivió?



Otros tiempos: el abuelo Carlos, la abuela Ines, la abuela Kico, el abuelo Wilson y una de mis bisabuelas festejando mis cuatro años.



Gracias a todos los que se preocuparon y por el aguante. Nunca más necesario.